El verdadero problema con los transgénicos

Antes de zambullirnos en el pleno de la cuestión que vamos a tratar en esta polémica entrada, cabría hacer saber al lector que, tanto si es de la opinión “a favor” o de la opinión “en contra” de los transgénicos, el “meollo” existente alrededor de esta cuestión es muchísimo más complejo de lo que a simple vista parece y de lo que suele hacerse visible en los medios. No debiéndose esta, como suele pensarse, únicamente a una discrepancia de si estos son salúdales o no para su consumo, sino a una cuestión principalmente política, económica y en definitiva, de intereses corporativistas. Y aquí es donde reside el verdadero y peligroso problema alrededor de los transgénicos que trataremos a continuación.

 


A lo primero es necesario aclarar que si nos debemos al pensamiento critico y no a meras creencias, afirmar que los transgénicos son en sí mismos malos para la salud simplemente por ser “antinaturales”, es deberse a la falacia naturalista (Falacia que además, se sustenta sobre otra falacia)*1 Entiéndase por tanto, que el hecho de que algo sea “natural” o “no natural” no implica por índole que ese algo deba de ser consecuentemente bueno o malo, o viceversa. Por ejemplo, conducir una bici bien podría considerarse “antinatural” ¿Pero alguien diría que es por ello algo perjudicial para la salud? En cambio, una Amanita Phalloides (seta venenosa), claramente se considera algo muy “natural” Pero ¿Alguien en su sano juicio se atrevería a decir que comérsela sería bueno para su salud? Es por esta razón, que los transgénicos, o también llamados OGM (organismo genéticamente modificado) no serían malos para la salud por ser o no “naturales”, sino por otras razones.

transgénicos

Pero es que además, por el momento no existe consenso científico suficiente que concluya de manera unánime que el consumo de transgénicos ya comercializados sea perjudicial, o contrariamente beneficioso para la salud de los consumidores. Y así se manifestó en el 2013 por parte del ENSSER (Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental), en una declaración conjunta, elaborada y firmada ni más ni menos que por más de 300 investigadores independientes, que concluía:

“(..) que los datos científicos publicados hasta la fecha son demasiado escasos y contradictorios para poder afirmar de forma concluyente la seguridad o la falta de seguridad de los OMG. Basándose en un análisis objetivo de la literatura disponible, no es posible afirmar que exista un consenso en lo relativo a la seguridad de los OMG”  *2

En 2015 la declaración también se publicó en la prestigiosa revista científica “Environmental Sciences Europe

Por otro lado, la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) ha concluido en Mayo del 2014 que:

“Diferentes organismos modificados genéticamente incluyen diferentes genes insertados de diferentes maneras. Lo cual significa que los alimentos transgénicos concretos y su seguridad debería evaluarse caso por caso y que no es posible hacer afirmaciones generales sobre la seguridad de los alimentos transgénicos”(1)

Una vez aclarado y mencionado lo dicho, dejaremos a un lado esta cuestión para centrarnos en la que aquí consideramos actualmente la materia relevante del asunto y por ende, de extrema necesidad dar a conocer, que no es otra que “la política” existente alrededor de los transgénicos, junto a sus indeseables consecuencias.

Bien será sabido para el que ya haya investigado un poco acerca del tema, que en lo referente al negocio de la biotecnología existe un oligopolio económico cada vez más poderoso y concentrado, con políticas súper agresivas tanto contra agricultores independientes de cultivos orgánicos/ecológicos (véase ejemplos en(2)) como contra los consumidores mismos(3).

Todo ello ateniéndonos a la novedad que supone el poder patentar las semillas derivadas de la biotecnología, siendo ello una embestida directa contra la independencia del mundo biológico, extendiéndose así el derecho de propiedad a un nuevo horizonte que hasta hace poco a nadie pertenecía.

Como consecuencias directas y derivadas de estas policitas de patentes, cabría señalar la facilidad con la que estas semillas patentadas pueden llegar a “contaminar”*3(4) otros campos de cultivo vecinos en el que sus dueños aunque seguían optando por una agricultura tradicional de selección artificial tradicional*4 y de semillas libres de patentes, se ven constantemente obligados a pagar a corporaciones como Monsanto bajo la amenaza de ser llevados a juicio por “uso inde­bido de patente”. Y por esta razón existen ya diversas organizaciones de agricultores alrededor del mundo en contra de las semillas transgénicas con patentes(5).

transgénicos

A todo lo dicho le podemos sumar que aún y cuando uno de los argumentos a favor del uso de los transgénicos actuales por parte de las corporaciones lideres en el sector, es un supuesto abaratamiento de los costes de producción, la realidad nos muestra todo lo contrario. Como el incremente continuo por ejemplo del cultivo de soja transgénica alrededor del mundo, no ha servido para abaratar nada, más bien todo lo contrario, y es que desde su llegada no ha parado de subir(6).

Por otro lado, teniendo en cuenta que los transgénicos no dejan de ser organismos vivos con capacidad para reproducirse y cruzarse (tanto plantas, animales o microorganismos), llevar a cabo una liberación total de los mismos en el medio ambiente sin la existencia de algún comité internacional e independiente especializado en biotecnología que se dedique primero a estudiar y avaluar la fiabilidad y comercialización por separado de cada y uno de los tan diversos productos transgénicos, es correr un riesgo innecesario. Concretamente el de producir algún tipo de daño irreversible en la biodiversidad y los ecosistemas, como podría ser el de provocar una indeseable homogenización de la naturaleza que atentaría directamente contra un proceso de millones de años de evolución biológica. Y perdiendo de esta manera gran parte de la diversidad genética que ahora disfrutamos. Irónico a su vez que las mismas aseguren continuamente que sus productos carecen de riesgos, pero por otro lado no estén dispuestas a aceptar posibles reglamentos que pudieran responsabilizarlas ante posibles daños derivados de los mismos(7)

Y es que tal y como indica la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), una de las causas principales ante la brutal perdida de diversidad es la homogeneización de la base genética de los campos cultivados en el mundo con la introducción de semillas híbridas y transgénicas.(8)

“Estamos perdiendo la biodiversidad a un ritmo mil veces mayor que la tasa normal en la historia de la tierra”

Oliver Hillel ( Secretario de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU ) Naciones Unidas 2010 Año de la Biodiversidad.

Siguiendo en la línea de la temática medioambiental, vale la pena recalcar que las actuales y chapuceras legislaciones pro-liberales existentes en lo referente a la comercialización y utilización de transgénicos(9), ya han permitido el uso sin evaluaciones precisas, de cultivos transgénicos a los que se les han agregado genes de bacterias, como con el caso de la Bacillus thuringiensis(10), que condensan toxinas que matan no solo a “plagas” indeseadas, sino también a otros organismos como larvas de insectos beneficiosos para la buena regeneración biológica de los campos, a los que les destruye el sistema digestivo una vez la ingieren. A lo que también se sospecha, que ha afectado tanto a abejas, abejorros y otros insectos polinizados*5. Este proceso genera a su vez que otros insectos indeseables desarrollen resistencias cada más fuertes y duras.

transgénicos

Téngase en cuenta también, la tentativa de estas grandes multinacionales que motivadas únicamente por el afán económico, tratan de hacer a través de sus significativas influencias eco-políticas para que finalmente se legalice la comercialización de las semillas terminator (semillas sin descendencia a partir de la segunda generación). Con lo que no solo conseguirían finalmente a la larga obligar a todo agricultor a comprarles nuevas semillas durante cada cosecha, sino también guillotinando directamente la reproducción vegetal.

Hasta ahora tan solo hemos tratado de mencionar algunos de los inconvenientes más temidos y necesarios a considerar por parte de lo que podríamos considerar un verdadero atentado contra la independencia y autonomía del medio ambiente junto a la ligada subsistencia alimentaria. Pero ahora pasaremos a mencionar más detalladamente la índole de todos estos asuntos. Para entender a lo que nos referimos es importantísimo tener en cuenta la función que desempeña la actividad económica capitalista en la biotecnología; derechos de patente, propiedad intelectual y políticas proteccionistas, de este mal llamado liberalismo económico. O mejor llamado, neoliberalismo.

Pues resulta irónico como los defensores del libre mercado y el capitalismo suelen aludir a la libertad y a una supuesta igualdad de oportunidades para defender tan disparatado sistema. Como suelen manifestar que la competencia no solo es necesaria, sino también deseada, ya que en ella crece la ambición personal para mejorar la sociedad y hacer palpable lo que llaman progreso. Pero aunque la teoría resulta muy conmovedora, la realidad parece casi siempre mostrarnos lo contrario. Un hecho que podemos percibir especialmente en el sector que tratamos, el agro-biotecnológico. Sector en el que esa tan idolatrada competencia hace tiempo que se rompió para convertirse en una dictadura agroalimentario controlada por una oligarquía de mega-corporaciones que manejan a su antojo las nuevas biotecnologías meramente para hacer negocio, y no para invertir en progreso.

“Por una década, seis multinacionales han controlado el 75% de las semillas híbridas y del negocio de plaguicidas. A fin del año pasado, Dow y DuPont acordaron fusionarse y ahora la empresa paraestatal China, ChemChina está adquiriendo Syngenta por 43 mil millones de dólares. Eso significa que Monsanto necesita una fusión urgente para mantenerse en el juego.”(11)

Y esta fusión no es otra que, la venidera y temida compra de Monsanto por Bayer(12)

transgénicos

Así pues, no es necesario ser muy audaz, para darse cuenta que el sistema capitalista funciona exactamente de la misma manera que lo hace una partida de póker.

– Primero No todo el mundo dispone de la cuantía necesaria para entrar y participar en la partida.

– Segundo A medida que van jugándose manos algunos participantes al perder y quedarse sin capital no tienen más remedio que salir de la mesa.

– Tercero El capital de los que ya han perdido va a parar a manos de los que todavía juegan en la mesa.

– Cuarto y último Solo uno, o muy pocos, se quedarán con todo el capital mientras que el resto con nada.

Y esto es exactamente lo que está pasando especialmente en lo que se ha convertido en un negocio que mueve billones y billones de dólares alrededor del mundo, y que además guarda estrecha relación con la omnipresente industria farmacéutica(13); el agronegocio de la alimentación. Ejemplo de como de tan engrandecida y aclamada competencia nos vamos directos al absolutismo alimentario.

Es decir, cuando el derecho de propiedad de la mayoría de las semillas y patentes reside, insisto, en las manos de tan sólo un puñado de multinacionales que controlan casi todo el mercado mundial y que no actúan por causas altruistas, sino por mero afán económico. Defender ahora mismo los transgénicos es sinónimo de defender un lobby multinacional que además disponen del capital necesario para persuadir y comprar también cualquier otra patente de transgénicos provenientes de cualquier laboratorio o empresas menores e independientes. Un lobby multinacional ya casi inquebrantable, que no solo se ha hecho con el mercado de las semillas patentadas a través del la excusa de los transgénicos, sino que además, si esto ya era malo, lleva ya tiempo controlando el de los agroquímicos(14).

transgénicos

Doblete que tal y como indica Greenpeace en un comunicado de prensa de julio del 2016 (15):

“Esto significa que las empresas que producen las semillas transgénicas son las mismas que se enriquecen con la venta de los plaguicidas adicionales necesarios para la agricultura transgénica. De hecho, los principales productores de transgénicos eran originalmente empresas agroquímicas que ampliaron su negocio a la producción de semillas cuando surgieron las lucrativas oportunidades de las semillas patentadas. Esta lógica es contagiosa, y ahora las empresas de semillas están patentando plantas obtenidas de manera tradicional y creando nuevos monopolios en las semillas convencionales.”

Cuando tan solo son seis las multinacionales que controlan cerca del 80% del comercio mundial de alimentos transgénicos; sus nombres son Syngenta, Dupont, Bayer, Dow, BASF y, en particular, la famosa Monsanto, la cual produce hasta el 91% de las semillas transgénicas hoy en día sembradas en el mundo(16), y encima sabiendo que ante las venideras fusiones ya mencionadas su número va a menos. Es obvio que defender los transgénicos es defender la usurpación de nuestra libertad como consumidores en favor de los monstruos del capital. Pues es necesario que quede claro, que a lo que nos estamos enfrentando, es visiblemente a una usurpación de la soberanía alimentaria por los poderes económicos.

CONCLUSIONES

Cabe aclarar que desde aquí nos oponemos explícitamente a lo comentado y denunciado, que no es a otra cosa que al actual modelo de negocios especulativo y atroz fecundado por una serie de mega-corporaciones transnacionales que se han hecho con el poder económico de la biotecnología, la agroalimentación y sus derivados; los transgénicos. Pero no a la biotecnología ni a los transgénicos en sí mismos. Que entendemos, que en buenas manos y bajo objetivos filántropos podrían llegar a ser un verdadero progreso en lo referente a cuestiones alimentarias y de rendimiento productivo. *6

Y es que ateniéndonos a la realidad de un mundo que promueve un falso progreso sustentado en el mero afán particular, egoísta y especulativo que promueve el deberse moralmente al capital, vemos un claro caballo de Troya contra la soberanía alimentaria que no tiene otras propósito que el de hacerse con ella y finalmente condenarnos a todos a vivir en un indeseable “Soylent Green

Porque lo que verdaderamente está en peligro con “los transgénicos” va más allá de lo que la propaganda coorporativa nos instiga a pensar, lo que verdaderamente está en peligro es nuestra libertad y capacidad individual a la hora decidir cómo y con que nos alimentarnos, desviándose por contra en favor de las multinacionales. Y es que al menos a día de hoy, la mayoría de transgénicos se están comercializando simplemente para generar un beneficio económico incalculable y oligopolista en un sistema económico donde la ética y la razón deberían de ser predominantes, pero a las que no han dado cabida. Esa es la verdad oculta.

En definitiva, sí que queremos transgénicos, pero siempre y cuando, se prohíba cualquier forma de propiedad intelectual sobre ellos o en otras posibles formas de vida (ya sean semillas, plantas, animales, genes o células). Pues solo de esta manera podríamos frenar el control corporativo sobre la alimentación y la salud. Es por tanto necesario blindar la independencia del mundo vivo ante cualquier especulación, y entender que esta debe de ser patrimonio de todos para romper con esta tendencia imparable a pensar que todo lo que existe puede ser mercantilizado y convertido en propiedad privada.

transgénicos

SÍ a la biotecnología, pero NO a la estafa liderada por el oligopolio biotecnológico y agroalimentario consecuencia de la codicia que motiva el sistema capitalista.


ANOTACIONES

*1 Falacia de la naturaleza. Idea de origen religioso que afirma una supuesta dualidad existente entre el ser humano y el resto de la naturaleza. Separando al primero de la segunda por cuestiones debidas a un pensamiento teocentrista de nuestro no tan alejado pasado. Pero la verdad es que el ser humano es tan “natural” como cualquier otro animal. Y por lo tanto, los edificios que por ejemplo construimos, son igual de “naturales” que los hormigueros construidos por termitas o las madrigueras excavadas por los topos. En definitiva, los conceptos acordes a utilizar para diferenciar entre lo que se ha creado evolutivamente a través de la causalidad, con lo que se ha creado evolutivamente por voluntad a partir de una conciencia, son “no artificial” y “artificial. Para más información al respecto sobre esta falacia léase “Existen cosas que no son naturales, que no son parte de la naturaleza” de Respuestas Veganas.

*2 Para acceder a la declaración original en Inglés afirmando que no existe consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos aquí Para acceder a su traducción al Español aquí Para leer un resumen aquí

*3 En la jerga del sector suele utilizarse el concepto “fertilización cruzada”. Pero hemos optado por “contaminación” por ser más entendible para el público y más cuando nos referimos a sucesos indeseados por el agricultor afectado.

*4 No confundir la selección artificial tradicional con la selección artificial biotecnológica. La primera hace referencia a un tipo de selección direccional llevada a cabo por parte del ser humano desde tiempos del Neolítico sobre los organismos biológicos. Esta se desarrolla de manera simple, a través de la elección y el control reproductivo únicamente de aquellos ejemplares orgánicos que por unas características concretas (los genes) resulta conveniente que prevalezcan o se acentúen con objetivo de servir a unos fines de consumo, u otros. Por ejemplo elegir cultivar solo las semillas de los tomates más grandes y jugosos, de está manera será probablemente más seguro que la descendencia también cumpla con esas propiedades. Es decir, viene a ser la domesticación del esquema genético convencional dado por la selección natural, pero con una orientación para adecuar su evolución a las necesidades de las sociedades humanas.

La segunda por el contrario (selección artificial biotecnológica), hace referencia a procesos de modificación genética mucho más modernos, que la OMS describe como la “aplicación de principios de la ciencia y la ingeniería para tratamientos de materiales orgánicos e inorgánicos por sistemas biológicos para producir bienes y servicios.”

En definitiva el fin es el mismo en ambos tipos de selección y modificación genética; el preservar y acentuar esas características del genotipo que por diversos motivos de consumo resultan interesantes en perpetuar. Únicamente cambia el tipo proceso y método que se realizan para concluir en dicho fin. La primera se da en el mismo medio no artificial siendo un proceso mucho más lento, mientras que la segunda se da en los laboratorios, siendo un proceso mucho más rápido y que como resultado produce los OGM (o transgénicos).

*5 Tremenda “casualidad” la compra en 2013 de Beelogics (una empresa que se dedicaba a la investigación de la desaparición de las abejas) por Monsanto. Adquisición de la que ahora tan solo nos queda especular cual pudiera ser la causa…

 *6 Por ejemplo lo serían si realmente se produjeran para aumentar o especializar según que propiedades vitamínicas o nutricionales de los vegetales, aumentar el ritmo de crecimiento y producción de los cultivos, potencializar genes que resulten en cultivos más resistentes a sequias o inundaciones, hacerlos más resistentes ante según que tipo organismos amenazantes, potencializar los genes de algunos organismos para que sean capaces de extraer nitrógeno del aire y solucionando de esta manera problemas de contaminación de aguas, crear plantas capaces de absorber de forma notable el dióxido de carbono con tal de frenar y revertir de esta manera al cambio climático, etc.

Aquí un reciente video de “Kurzgesagt–In a Nutshell” en el que se exponen principalmente los factores positivos en cuanto a lo que podríamos lograr con transgenicos libres de intereses corporativos.

E incluso se suele decir que podrían erradicar el hambre en el mundo, aunque por nuestra parte destacamos que las desigualdades alimentarias existentes entre distintos países y la escasez de recursos para alimentarnos no se deben a una falta de comida ante tantas bocas humanas. En realidad es mucho más sencillo, se debe a una mala repartición del alimento mundial. Un problema que podría solucionarse de manera sencilla si cada y uno de nosotros tomara cartas en el asunto y simplemente decidiera cambiar sus propios hábitos alimentarios dejando fuera del plato cualquier producto de origen animal. (Véase entrada “El mito de la superpoblación” donde ya presentamos esta cuestión). De esta manera podríamos acabar rápidamente con la cada vez mayor escasez alimentaria mundial, y dejar paso a la biotecnología para encargarse de muchas otras cuestiones no menos significativas.


DOCUMENTALES RELACIONADOS

El mundo según Monsanto
“Documental que destapa las irregularidades y el proceder de esta gran multinacional con un largo historial de atrocidades contra la humanidad”

Más información: es.wikipedia.org/wiki/El_mundo_según_Monsanto
Documental: https://www.youtube.com/watch?v=pFxZ91HeWDw

Food INC
“Documental que muestra el funcionamiento de la industria alimentaria de EE.UU y los procesos que se ocultan al consumidor con el consentimiento de las agencias reguladoras y de control gubernamentales”

Más información: es.wikipedia.org/wiki/Food,_Inc.
Documental: https://www.youtube.com/watch?v=gR1WyiLaDOU


Referencias bibliográficas
[/su_spoiler]