Desmontando el Veganismo interseccionalista

En esta entrada daré espacio a la reflexión sobre un concepto e idea exportado desde algunos sectores teóricamente situados en el espectro político progresista estadounidense, que en los últimos años ha ido tomando popularidad alrededor de todo el mundo. Sobretodo dentro de aquellos movimientos reivindicativos que dicen luchar o luchan en favor de determinados sectores sociales supuestamente víctimas de especificas opresiones, siendo los SJW los principales referentes. Por ende, y de manera muy reciente este concepto también ha empezado a hacerse eco dentro del movimiento de los derechos de los animales hasta reclamar su propia autoridad dentro del mismo.

Y no hay que ser muy avispado para deducir por el mismo título de la entrada, que este concepto es el de “interseccionalismo”. Del cual a lo largo de la misma indagaremos, evaluaremos y concluiremos en las razones del porqué considero toda la ideología actual asentada alrededor de este concepto como una lacra para el avance hacía un mundo vegano.

Sí. Esto es una crítica al interseccionalismo.


INTRODUCCIÓN

Para empezar es necesario, presentar aunque sea de manera resumida el origen y contexto histórico en el que surgió este concepto. Y para ello es necesario retroceder a la década de los 70, cuando un grupo de mujeres feministas y de raza negra que luchaban tanto por su propia emancipación como mujeres como por sus propios derechos sociales como civiles de procedencia afroamericana, repararon en que ambos movimientos se ignoraban el uno al otro sin ni siquiera percatarse de las similitudes que ambos mantenían. Y así es como primordialmente surgió la idea de que tanto sexismo como racismo eran discriminaciones que se solapaban en una misma arbitrariedad; el aspecto o condición físico-biológica.1* Con esta nueva perspectiva sobre la conexión entre ambas opresiones, entró en el debate la óptica pedagógica para apuntar a la cultura como la única causa predominante en la existencia de las mismas. Aunque realmente, no fue hasta finales de la década de los 80, cuando la profesora universitaria Kimberle Crenshaw, activista negra por los derechos civiles, acuñó el término “interseccionalidad” para referirse a esta conexión.

Ya en la actualidad el término ha ido evolucionado a un significado mucho más genérico y complejo que hace referencia a una interpretación del mundo según la cual este se basa en la existencia de una red de distintas y dependientes opresiones que se interrelacionan y retroalimentan entre sí mismas dando lugar a un único y mismo sistema de enfrentamientos. Un sistema de enfrentamientos diversificado en distintas ramas según aspectos de raza, etnia, sexo-género, orientación sexual, religión, clase social, etc pero con una misma esencia; la causalidad sociocultural histórica (o “constructo social”).

Tal y como podemos observar en la tabla precedente (inventada y llamada “axis of oppression” por los teóricos de dicha corriente), solo existen dos polos opuestos entre la gran diversidad de relaciones humanas según la misma, y estos se dividen entre opresores (o privilegiados) y oprimidos(1). Como se puede observar, en la parte superior del esquema tenemos los supuestos grupos privilegiados, constituidos por aquellas personas con las siguientes características: pertenecer al sexo masculino, ser masculinos según su rol social, de raza “blanca” (caucásicos), europeos, heterosexuales, cognitivamente normales, educacionalmente acreditados, jóvenes, personas atractivas, clase social media-alta, anglófonos (que su lengua materna es el Inglés), piel pálida, no judíos y reproductivamente fértiles. Mientras que en la parte inferior se encuentran esas personas con características entendidamente opuestas a las justo comentadas.(2)

Desde esta nueva teoría proveniente del pensamiento postmodernista contemporáneo también se indica que el nivel de privilegio o victimización de una persona es la suma y/o resta de esas distintas características identitárias situándola en una posición de superioridad o inferioridad respecto al conjunto social. Visto de esta manera y por poner un ejemplo claro. Una mujer negra y homosexual será un persona tres veces discriminada en la sociedad. Mientras que por el contrario un hombre blanco y heterosexual, será inversamente considerado como un ejemplo elevado de privilegio social. Obviamente toda esta teoría ideológica hace aguas en todos los sentidos, ya que no es lo mismo ser mujer u hombre en Holanda que serlo en Arabia Saudí. Tampoco es lo mismo ser negro o blanco en la Sudáfrica del apartheid que serlo en la actual. Y tampoco es lo mismo ser homosexual o heterosexual en España que serlo en Rusia. Y lo mismo ocurre con el resto de rasgos “privilegiados” y “discriminados”. Es decir, no es una teoría consecuente a la realidad ontológica y diferencial existente entre la individualidad de los mismos sujetos y la geografía o momento histórico en donde se encuentran.

En resumidas cuentas, podemos advertir que para esta nueva tendencia de inclinación post-marxista, no somos individuos con una propia identidad (personalidad), sino sujetos de identidad grupal. Y así es como debemos de ser definidos, valorados y juzgados, en dependencia de unas características que normalmente no elegimos, pero que compartimos con otros y que indeliberadamente nos fijan a un determinado colectivo. Sea este opresor, u oprimido.(3)

Pero tal y como advierte UTBH:

“Los individuos no han de juzgarse, ni deben de estar limitados por las medias estadísticas de sus grupos, aunque estas medias estadísticas y datos puedan ayudarnos a interpretar y entender las causas que dan pie a una realidad concreta.” 2*

A partir de lo dicho podemos ya advertir que la teoría interseccionalista es un claro sistema de creencias e ideas (ideología) que interpreta la realidad de manera parcial, subjetiva y dualista, proclamando a todo viento que las relaciones humanas se cimientan en una sola causa consecuente de la existencia y relación histórica entre agentes opresores y oprimidos.

Cabe destacar, que esta ideología no solo dicta la teoría de que las diferentes razones de opresión que se aquejan sobre/contra diversos colectivos identitários están linkeadas, sino que además trata de imponer y estipular todo un código de actuación sobre los activistas (independientemente de la cuestión que denunciemos). Tachándose así de alienados, insolidarios o apáticos (entre tantos otros descalificativos) a aquellos que consideremos más factible la opción de enfocar nuestros respectivos esfuerzos de manera particular hacía una lucha en concreto. Y aquí es donde surgen las principales discrepancias clasificas en los siguientes ocho puntos.


1. Equiparación de opresiones entre grupos de humanos y no-humanos.

Para empezar, subrayaríamos el hecho de que el principal problema con la teoría interseccionalista en su aspiración por promover sus postulados ideológicos dentro del movimiento animalista se descubre cuando trivializa la situación de dominación y opresión absoluta que padecen los animales no-humanos respecto a los humanos al tratar de compararla o equipararla al de aquellas que puedan padecer de manera menor e incluso puntual algunos colectivos de humanos en determinados lugares y/o momentos.

Utilizando sus propias cartas, la falsedad de este axioma es fácilmente advertible cuando al tratar de adherir “la especie” como otra variable más dentro de su propia “axis of oppression” (al menos de manera justa y honesta), nos encontramos que literalmente todos los humanos, independientemente del colectivo al que pertenezcan, ya sean “privilegiados” u “oprimidos” (blancos, heterosexuales, mujeres, homosexuales, etc), se tornan inmediatamente opresores mientras que absolutamente todos los animales no-humanos son los oprimidos. Es decir, su esquema dualista de enfrentamiento entre grupos de humanos victimas y opresores se hace trizas, pues incluyendo en el mismo a los no-humanos todos nos volvemos claros opresores.

Y es por esta razón tan simple, que hablar de interseccionalidad de luchas se vuelve totalmente absurdo e inadmisible cuando hablamos de Veganismo, a no ser claro, que queramos discutir como diferentes especies de animales son oprimidas de distintas maneras por diferentes grupos identitarios de humanos según su cultura, creencias, hábitos, tradiciones, gustos, etc. lo cual tampoco tendría mucho sentido.


2. El individuo reducido a condición de cifra en favor de la representación colectiva.

Al ignorar la identidad personal (personalidad) de cada individuo para valorar su situación particular únicamente bajo la identidad de ese grupo o colectivo en el que se le representa, lo que se produce es la trivialización de la individualidad de cada animal humano o no-humano. Y por ende, que estos acaben siendo relevados en nuestros discursos a la mera categoría de números en favor de representar su opresión solo de manera colectiva e indivisible. Lo cual desfavorece a las víctimas.

«(…) la Idea de Identidad que maneja la posmodernidad es una idea acrítica, ideológica y sofista, pero no filosófica: la identidad remite al grupo, al gremio, al colectivo constituido por seres humanos que pierden personalidad en la medida en que adquieren esa identidad gremial. El Yo individual se disuelve y desvanece en la medida en que se integra en un Nosotros imperativo y programático. Los gremios se definen por una identidad, con frecuencia espectacular, exhibicionista y autista, que desintegra la personalidad de los individuos que lo integran» 9*

Jesús G. Maestro


3. Unirideccionalidad en las discriminaciones.

Según la lógica intersecccionalista, basada únicamente sobre pretextos extraídos de generalidades históricas o mayormente conocidas, se asume que las relaciones de opresores-oprimidos existentes entre grupos de humanos son solo uniridecionales. Es decir, que solo actúan, o han actuado, de una dirección a otra.

Por poner un ejemplo, según este postulado, solo pueden ser racistas los blancos con los negros u otras razas, pero nunca al revés. Aún y cuando existe evidencia de sobras de que el racismo (o cualquiera de la otras variables) también se ha dado históricamente a la inversa 3* y de hecho siguen dándose a día de hoy.

Claro ejemplo de racismo anti-blanco. Fuente de la notica aquí

Es decir, para estos, y atendiendo solo a un contexto histórico determinado (la esclavitud ejercida durante el colonialismo de América por parte de los Europeos), el racismo se reduce únicamente a una cuestión de poder del hombre blanco sobre/hacía el resto de razas. Pero si el racismo solo se refiriera a un posible odio del hombre blanco hacía negro, este no se llamaría racismo, sino “negrofobía”.

Igualmente, el problema ante tan irrealista y desatinado postulado, no es la falsedad del mismo, sino las peligrosas conclusiones que se establecen tras la aceptación de este. Pues se acaba negando por completo la posibilidad de que un individuo clasificado en un grupo privilegiado pueda ser discriminado a razón precisamente de la variable que lo posiciona como favorecido, u otras incluso. Lo cual crea una situación de indefensión absoluta para/sobre estos individuos. Pues la realidad es que los papeles entre grupos opresores y oprimidos humanos han ido continuamente intercambiándose en dependencia de la situación y el momento histórico en que vivían.

Pinturas de piratas berberiscos que hasta el siglo XIX se dedicaban principalmente a acechar costas europeas en busca de esclavos blancos y cristianos. Los hombres solían utilizarse como herramientas de trabajo mientras que las mujeres se vendían como esclavas sexuales (Principalmente en el mercado de esclavos del imperio Otomano.)

Paradójicamente sí que podemos decir que existe uniridecionalidad de opresión solo cuando hablamos de las relaciones entre humanos y no-humanos. Siendo únicamente los primeros, los que discriminan, explotan, torturan y asesinan a los segundos por razones arbitrarias y evitables. Y además todo dentro del marco de la legalidad antropocentrista de sus respectivas sociedades. Mientras que a la inversa simplemente nunca ocurre.


4. La incuestionabilidad de los oprimidos.

En consecuencia al punto anterior, si los “privilegiados” nunca pueden ser considerados victimas, por ende “los oprimidos” no pueden ser cuestionados.

Y el problema derivado de esta eximición de responsabilidades y creencia ciega con el que se trata de proteger a los supuestos grupos oprimidos de humanos es que ahí donde señalen estos se hallaran culpables sin escepticismo alguno. Así los individuos “privilegiados”, simplemente por pertenecer a ese grupo, pierden todo derecho a la presunción de inocencia.

Hecho que fácilmente puede advertirse alrededor de todo el entablado populista surgido en la actualidad a partir del movimiento #metoo, el cual insta a señalar casos de abusos sexuales o violaciones pasadas y presentes de hombres a mujeres no más que con la mera aportación del testimonio de la supuesta víctima como evidencia suficiente para creerla y llevar a cabo linchamientos y desprestigios públicos contra concretas personalidades masculinas. Pues los señalados en este caso son hombres heterosexuales (“privilegiados por partida doble) y por lo tanto “claros” opresores en potencia 4* Otro ejemplo claro sería el caso Español, que desde la entrada en vigor en 2004 de la “Ley Integral contra la Violencia de Género” solo la mera denuncia de una mujer ya se considera suficiente como prueba irrefutable e infalible para levantar un derecho humano tan fundamental como es la presunción de inocencia de los ciudadanos en cualquier sociedad democrática. Así el acusado simplemente por ser hombre (grupo “opresor”) pasa a tratarse como culpable desde el primer momento. Aún sin pruebas ni juicio alguno. *5

Lo más irónico de todo esto, es que aun sin pertenecer uno al grupo “potencialmente opresor”, si se te ocurriera cuestionar este postulado (o cualquier otro) pasas a convertirte en un “alienado” del “sistema opresor” que favorece el mantenimiento de la “axis of oppession” perpetuada por lo que llaman “heteropatriarcado” (sistema de dominio del hombre heterosexual). Y así es como cualquiera que se atreva incluso simplemente a reflexionar sobre la simpleza de esta narrativa imperante de pensamiento dualista entre grupos de humanos opresores y oprimidos por entender que la realidad es mucho más compleja de lo que se trata de asumir, se arriesga a ser tachado de intolerante o “fóbico” hacía los grupos identitarios “oprimidos” o alguno en concreto.

Y de aquí paradójicamente surge la “ofobofobia”, miedo de los propios interseccionalistas a hacer uso de su propio pensamiento crítico como individuos a la hora dudar o contradecir las premisas de su ideología, no vayan a ser también acusados de intolerantes o alienados…

El problema fundamental con esta premisa una vez introducida dentro del movimiento animalista es que según los interseccionalistas, si tú no eres parte de ese grupo identitario oprimido concreto no tienes derecho a cuestionar sus hábitos, cultura o acciones. Pues tú eres un privilegiado que no puedes entender su situación de manera personal (cabe añadir que este argumento se funda de una falacia ad hominem)

Este conflicto lo podemos observar fácilmente en el caso del pueblo palestino, quienes como pueblo están sufriendo desde hace unas décadas el hostigamiento político-religioso sistemático y continuo por parte del estado Israelí, pero que sin embargo también siguen siendo partícipes de la opresión y explotación que los humanos ejercemos contra los no-humanos. E incluso en algunos casos utilizando a los no-humanos como instrumental de contraataque hacia los Israelís. 6*

Palestinos tirando de un burrito atado seguramente para «sacrificarlo«, al que además han pintado su cuerpo con la bandera de Israel con motivo de burla.

Es decir, según la “lógica” interseccionalista, visualizar o cuestionar esta otra realidad de opresión por parte del pueblo palestino hacía los no-humanos, no es de nuestra incumbencia, pues los palestinos están siendo oprimidos y por tanto pueden y deben ser exentos de cualquier otra crítica. O dicho de otra manera, la opresión de los no-humanos en este caso es secundaria o irrelevante. Pues los humanos, para variar, van primero…

En definitiva, podemos percatarnos fácilmente que existe una clara trivialización hacía el especismo como origen de opresión por parte de los interseccionalistas, aún y siendo esta la principal razón-causa, y de lejos, de la mayor opresión jamás cometida en la faz de la tierra; El holocausto animal (término que por cierto, como veremos más adelante tampoco es del agrado de estos).


5. Protagonismo para los ineptos y relegamiento del mérito a los “privilegiados”.

Si en el punto 3 ya habíamos mencionado la posición de indefensión a la se relega a cualquier individuo clasificado dentro de algún grupo con patrones identitarios “privilegiados” al negársele la posibilidad de que también pueda ser discriminado ya sea por otros rasgos o incluso por alguna de esas características que supuestamente hacen del mismo alguien privilegiado, en este quinto punto el sinsentido de la unirideccionalidad se hace todavía más evidente.

Hecho fácilmente demostrable cuando por ejemplo, dentro del espectro interseccionalista más cercano a la corriente (pseudo)feminista actual, sus integrantes suelen quejarse en que la mayor parte de ideólogos, pensadores o activistas reconocidos dentro del movimiento antiespecista sean hombres blancos.

Pues dictan que los no-humanos deberían ser representados principalmente por mujeres ya que la mayor parte de las personas veganas existentes son mujeres. Y si bien esto es cierto, también lo es que la posición de “líder” no es algo que nos regale alguien o un grupo en concreto, sino una posición que debe adquirirse por mérito personal cuando alguien, independientemente de cuales sean sus características como individuo (sexo, orientación sexual, raza, nacionalidad, religión, etc), consigue ser productivo en su activismo y por ende, obtiene el seguimiento y admiración de su trabajo por otros. Ya sea porque este dispone del don de habla a la hora promover el veganismo. Porque en su labor teórica llega a reflexiones filosóficas, políticas o científicas necesarias y muy reveladoras sobre la realidad del especismo a la que otros no han sabido llegar. O porque no duda en jugarse su propia integridad física a la hora de practicar el activismo donde otros no se atreven. Entre otras tantas posibilidades.

Y si se da la eventualidad que la mayoría de divulgadores o activistas antiespecistas más reconocidos son hombres, ello no tiene porqué tener nada que ver con ningún tipo de “patriarcado” o sexismo institucionalizado, sino con lo que esas personas han conseguido difundir o hacer gracias a su trabajo. Que es lo que verdaderamente debe contar a la hora de defender a los no-humanos, más allá de lo que tengamos entre las piernas, nuestro color de piel, o nuestra orientación sexual entre otras características irrelevantes. Porque esto no es una lucha de egos entre los de nuestra especie, sino una lucha por los que no pueden hablar ni defenderse por sí mismos.

He aquí un hombre blanco y muy posiblemente heterosexual con su amigo perruno. Lo que se considera todo un ejemplo de persona “privilegiada” para la sesgada óptica interseccionalista.

Un ejemplo claro de estos absurdos y arbitrarios juicios de valor hacía el sexo masculino (en este caso) dentro del movimiento vegano, lo podemos ver cuando por ejemplo el profesor Gary Francione (famoso filósofo y teórico dentro del movimiento de los derechos animales, que por cierto no es de mi agrado y pienso que puede ser criticado y cuestionado por muchas otras razones tal y como ya hice en su momento aquí) fue criticado en este artículo simplemente por su condición de hombre y según palabras del autor “decidir que mujeres pueden o no hacerse llamar así mismas feministas” en referencia a cuando en más de una ocasión el mismo ha hecho eco de la contrariedad que supone decir luchar por los derechos del sexo femenino mientras que se es partícipe de la explotación de animales hembras. 7*

El fragmento en concreto (traducido al Español) donde se le critica por no cumplir con los postulados interseccionalistas de que como “privilegiado” (hombre) no tiene derecho a cuestionar a “oprimidos” (mujeres en este caso) es el siguiente:

“Estoy desencantada de que un movimiento que se compone principalmente de mujeres, sin embargo eleve a los hombres blancos a la mayoría de los puestos de liderazgo. Hombres como el profesor Gary Francione, que cree que tiene derecho a dar conferencias a las mujeres sobre si pueden o no hacerse llamar feministas. Y estoy consternada de que las críticas de los veganos prominentes se cierren de manera rutinaria porque estos hombres están «haciendo mucho por los animales».”

Y de tan surrealista crítica podemos extraer dos claras conclusiones:

  1. Nuevamente la injusticia que padecen los animales no-humanos queda secundada por los postulados interseccionalistas. En este caso porque un hombre no tiene derecho a decir a una mujer nada sobre feminismo (falacia ad-hominem), aún y cuando sea para defender a los no-humanos.
  2. Desacreditación del mérito personal que como activistas se han forjado o ganado por su propia cuenta y trabajo aquellos individuos que pertenezcan a alguno de esos grupos identitarios considerados “privilegiados”, u opresores. Negándoseles además el derecho a criticar determinadas “opresiones humanas” aun y cuando conciernen a los no-humanos, por no pertenecer estos al grupo de humanos oprimidos.(4)

Es resumidas cuentas, podemos observar como desde el interseccionalismo se trata de apartar del activismo por razones arbitrarias a aquellas personas que aún teniendo la capacidad de hacer mucho o habiendo hecho mucho por los animales no-humanos, no se ajusten al esquema identitário preferido de ser considerados humanos oprimidos para poder/deber ser escuchados. Y esto además de ser parcial por esencia, incurre en una fatal consecuencia, y es que se incita a que ya no se mida a las personas por sus propias capacidades intelectuales, la calidad de sus argumentos o la repercusión de sus acciones como individuos, sino solo y únicamente en calidad de sus características identitarias o de grupo. Lo cual no solo trata de echar a un lado a personas realmente capacitadas para ejercer el liderazgo, sino que a su vez trata de empujar mediante la excusa de la victimización a que sean personas muchas veces ineptas quienes asuman las responsabilidades del protagonismo, o incluso del liderazgo. Y además, en la mayoría de las veces no más que para transmitir sus propias inseguridades o “causas”, pero no para promover el fin del especismo.

Nos vale como ejemplo a lo justo comentado el lamentable capítulo ocurrido el pasado mes de Octubre durante el Veganfest de Alicante (España), en el cual se dio pie a que un grupo de ideologizadas interseccionalistas que se hacen llamar así mismas anarkogordes tuvieran su propio espacio, pero no para defender a los no-humanos, sino para exponer sus propias preocupaciones e inseguridades en referencia a lo que ellas llaman «gordofobia». Y todo esto además, ni más ni menos que a raíz de haber estado durante un año acosando y tratando de linchar a un veterano activista en acciones directas a espectáculos taurinos por haber recomendado a una de ellas en su momento ponerse más en forma si de verdad quería saltar al ruedo. Pues de otra forma podría correr peligro tanto ella como sus compañeros. Lo cual decidieron calificar de agresión. Y claro, como al que se le ocurrió realizar tan “godofóbica” recomendación era un hombre, y por tanto desde la mira interseccionalista un opresor, también se le acusó de paternalista, machista, agresor, y varias descalificaciones más… 8*

Anuncio hecho por las mismas «anarkogordes» a una de sus ponencias en las que prohíben la asistencia a hombres heterosexuales, aunque también se sientan discriminados por la misma razón.

Y bueno, también es significativo destacar que en realidad sí que existen reconocidas mujeres activistas dentro del movimiento animalista, como por ejemplo lo son Melanie Joy, Romina Kachanoski, Erin janus o Diana Fleischman entre otras tantas, que gracias a su eficaz activismo (en sus afines y respectivos campos de actuación) dentro del movimiento antiespecista, han adquirido gran renombre y notabilidad. Sin embargo, ninguna de ellas, muy a pesar de su supuesta condición de “oprimidas” e “ignoradas” han sido frenadas en sus respectivos logros a la hora de llegar a ser representativas líderes para muchas personas veganas. Pero eso sí, gracias a su trabajo, y no por caridad de otros.

El video «La industria láctea da miedo» de la youtuber y activista Erin Janus anunciado a lo grande en las calles de Los Angeles.

En definitiva, los interseccionalistas están tan preocupados en definir a los individuos según sus características identitarias de grupo que ya no valoran un discurso por su mensaje, sino por quien da el mismo. Y en consecuencia, si eres hombre, blanco y heterosexual (ejemplo más notable) perteneces a un tipo de persona demasiado privilegiada como para merecer ser escuchado. Pero en cambio, si eres todo lo contrario, entonces eres un virtuoso y por tanto hay que regalársete un espacio para que puedas hablar de lo que quieras, sin importar siquiera si en realidad eres un inepto. Porque el mérito personal ya no importa, sino solo tu identidad grupal.


6. Reinterpretaciones ideológicas (no objetivas) sobre la explotación animal.

Por otro lado, desde la misma óptica interseccionalista y en su ofuscación por hallar las mismas causas/respuestas para toda discriminación, también se tiende a interpretar y valorar a la industria ganadera como una institución patriarcal(5) aludiendo al hecho de que son los animales hembras quienes suelen sufrir las peores consecuencias de la explotación.

Y si bien en parte es cierto, pues los animales hembras normalmente pasan mayor tiempo siendo explotadas, con lo cual su sufrimiento suele ser prolongado por bastante más tiempo que el de los machos, es necesario entender que este hecho no se debe a una causa sexista (odio/adveración hacía el género femenino en este caso), sino a criterios meramente prácticos y anexos al rendimiento productivo de la industria. Pues para las industrias de explotación animal tanto animales hembras como machos, son meramente recursos para explotar, trasformar y vender. Es decir, son en su totalidad individuos relegados a la condición de objetos y productos. Y si las hembras en general son condenadas a martirios mayores o más duraderos se debe principalmente a su capacidad reproductiva. Ya que debido a esta condición biológica son capaces ya no solo de “producir” más individuos para ser explotados (asegurándose con ello el mantenimiento del modelo de negocio), sino que también son capaces de generar a lo largo de sus vidas sub-productos también muy valiosos económicamente para el mercado. Como por ejemplo lo son, y en dependencia de su especie, los huevos o los lácteos. Es decir, producen más beneficios que los machos.

De hecho esta realidad podría conveniente e ideológicamente interpretarse de manera inversa si nos enfocáramos en apuntar a la escasa valoración que se tiene de los animales machos, quienes en su mayoría son considerados meros productos de segunda categoría para la misma industria.

Así podemos verlo por ejemplo con los pollitos machos en la industria del huevo, que son tirados a una trituradora al poco de nacer ya que su existencia no se debe a interés de la industria. Sino a una consecuencia secundaria e irremediable de la producción de huevos. O también por ejemplo con los terneros machos de la industria láctea, quienes por ser de una raza que crece demasiado lentamente para “merecer” ser engordados, son directamente asesinados a los pocos días de nacer para “al menos” ser vendidos como carne tierna.

En decir, según la misma lógica pero por este otro parecer, podríamos afirmar que los animales hembras son mayormente valorados, y que por ende, la industria ganadera es un institución matriarcal.(6)

Pero obviamente, tanto afirmar una cosa como la otra es quedarse con una interpretación sesgada, errónea e incompleta de la realidad. Pues lo cierto es, que tanto animales machos como hembras son explotados y violentados sin ningún tipo de miramiento. Y la forma en que lo son, depende únicamente de las posibilidades que ofrecen sus respectivas características fisiológicas para extraer de ellos el máximo benefició productivo y económico para la industria. Absolutamente nada más.


7. “Resultado del efecto contrario”. Segregación y enfrentamiento entre grupos humanos.  Y división del movimiento vegano.

Nos referimos a “resultado del efecto contrario” en referencia a aquellas decisiones que tomamos sesgadamente en principio para atajar con un problema determinado, pero que al final, a consecuencia de nuestra propia ofuscación, acaban resultando en el efecto opuesto al deseado. Es decir, originar, incrementar o acentuar ese problema con el que en principio queríamos terminar.

Desde una perspectiva socio-psicológica ocurre que en no pocas ocasiones, cuando nos sentimos continuamente presionados de manera muy intensa y/o continua ante un discurso predominante para evaluar una situación en concreto, suele resultar más fácil/factible caer o adherirse a la interpretación política e ideológica de ese discurso imperante del momento. Lo cual suele resultar finalmente en una exageración o tergiversación mayoritariamente aceptada por el grueso social en cuanto a las verdaderas razones de esa situación, ya que a diferencia del individuo, la capacidad de cuestionamiento y autocrítica del grupo es muchísimo más compleja y por tanto dificultosa. Y esto a su vez produce que a nivel individual acabemos sobrevalorando el razonamiento de esa verdad compartida en la que creemos. No aceptando ni siquiera el más mínimo aliento de reflexión sobre el tema.

Y así es como se crea un ambiente de histeria social, característico por predominar en el mismo el prejuicio, la ofuscación y la negación al dialogo. El caldo de cultivo perfecto para producir segregación social. ¿Os suena?

Porque es exactamente lo que ocurre con el discurso interseccionalista, que apuntando única e incuestionablemente a una dialéctica de enfrentamientos entre grupos identitarios con características semejas y opuestas (“opresores” y “oprimidos”) como causa de todos los males del mundo, acaba provocando lo que denuncia. Que en lugar de producirse una unión de individuos con sus respectivas diferencias, los mismos se agremialicen en función de estas y acaben adaptando el rol que les ha otorgado el discurso vigente para convertirlo en lo que pareciera su propio discurso. 9*

Este hecho podemos advertirlo fácilmente cuando por ejemplo en Estado Unidos, de la mano de los movimientos interseccionalistas se ha llegado a calificar al movimiento vegano hegemónico de ser esencialmente blanco, racista y supremacista 10* (recuérdese que en el punto 5 ya señalamos un caso en particular sobre estos hechos). Esto por pretextos tan hilarantes como decir que la mayoría de caras veganas conocidas e icónicas son en su mayoría blancas (7). Que la alimentación vegana que promueve el movimiento vegano actual es principalmente capitalista y que por ello se está fomentando e ignorando la continuidad de la explotación de humanos pobres y no-blancos en su mayoría. Que además este tipo de productos de consumo “lujosos” son solo accesibles para sectores de la población con suficiente poder adquisitivo (lo que llaman muchas veces “White privilege” (privilegio blanco)) y relegando por tanto la posibilidad de hacerse al veganismo a esos sectores más pobres (nuevamente no-blancos según su parecer) de la sociedad que no pueden permitirse pagar su importe (8). O que es racista el hecho de hacer comparaciones entre la esclavitud y explotación de los no-humanos con la que sufrían africanos y afroamericanos en los Estados Unidos de América durante los siglo XVIII y XVIII (de lo cual hablaremos en el siguiente punto) entre otras tantas “sutilezas”…

Así como ejemplos concretos tenemos la fuerte crítica que recibió por ejemplo la cyber-activista Emily del canal de youtube “Bite Size Vegan” a la que se le recriminaba el hecho de no mencionar en su canal personal nada sobre las opresiones que sufren grupos de humanos concretos 12*. O del trascendental activista Gary Yoursfsky, quién fue duramente criticado, insultado y difamado por dejar claro que mientras los humanos, sean del color, sexo, religión, orientación u cualquier otra característica que sean, sigan siendo partícipes del holocausto animal, él no se verá cohibido a criticarlos y juzgarlos. Hechos que finalmente le llevaron a retirarse del activismo cansado de tener que lidiar con ello, y perjudicando para variar una vez más a los no-humanos al perder a un tan significativo activista. (Para más información sobre este lamentable capítulo pasarse por esta entrada).

En consecuencia a esta sesgada y dañina interpretación de tachar al movimiento vegano de ser exclusivamente blanco y supremacista, ya han surgido de manera paralela nuevas corrientes veganas “anti-hegemónica” como el “BlackVegansRock” que justifican su segregación creando una organización exclusivamente de activistas veganos negros que no aceptan a caucásicos u otras razas entre sus miembros, con el fin de que sean las personas negras quienes den su voz a los animales no-humanos. 13* Lo más irónico de todo esto, es que en sus proposiciones se llenan la boca con palabras como “diversidad”, “colaboración” o “unión” mientras que practican exactamente lo contrario. Muy típico de interseccionalistas. (9)

He aquí, de la mano de collectivelyfree (conocida organización vegana interseccionalista), otro ejemplo de la paranoia interseccionalista en su ofuscación por tachar al movimiento vegano de supremacista y blanco, y crear movimientos veganos paralelos exentos de “opresores blancos”.

Para leer la traducción clica aquí.

Al final solo nos queda añadir que ante tanta preocupación y obsesión por diferenciar a las personas en dependencia de unas supuestas características identitarias compartidas (aún y cuando los mismos grupos identitarios NO son homólogos), lo que realmente se consigue es que en lugar de dejar sus respectivas diferencias a un lado para tratar de acabar con la situación de tiranía e indefensión total que padecen los animales no-humanos, se creen enfrentamientos que antes no existían entre grupos, y que estos acaben compitiendo por ver quien “tiene más derecho”, “está más oprimido” o “es mejor” a la hora de practicar o fomentar el activismo.


8. Comparaciones molestas y cabida a ofendidos profesionales bajo pretextos especistas.

Desde sus inicios, a lo largo de la trayectoria del movimiento antiespecista en el activismo, ha sido común tratar de visualizar ante la mayoría social la similitud existente entre el especismo y el sexismo o el racismo como discriminaciones todas ellas arbitrarias, pero no con otro objetivo que el de hacerla reflexionar sobre sus propios valores de justicia y honestidad. Por ende, no ha sido raro ver en ocasiones imágenes comparativas en las que por ejemplo se mostraban escenas de la esclavitud humana con las de animales no-humanos siendo también esclavizados y explotados.

Ejemplo de imagen comparativa entre esclavitud/explotación humana y no-humana. Y criticada por los postulados interseccionalistas.

Y hasta aquí posiblemente el lector pueda pensar que mostrar dicho paralelismo parece precisamente una estrategia interseccionalista, ya que de hecho se está dando el mensaje de que ninguna opresión debe estar justificada ¿Cierto? Pues no, porque para los interseccionalistas, muy contrariamente a todo sentido común, estas comparaciones dicen que son inapropiadas e irrespetuosas hacía el colectivo humano representado y oprimido ¿Y por qué? Pues porque según ellos comparar sus opresiones con las que han padecido desde siempre, y siguen aún padeciendo a día de hoy, en muchísima mayor medida los animales no-humanos en nuestras manos, es simplemente inmoral. Y ante un montón de conjeturas sin sentido que suelen tratar de exponer para defender tan notable arbitrariedad, la realidad es que lo que les preocupa es que esos humanos con las mismas o semejas características identitarias a las de los sujetos comparados puedan sentirse ofendidos por serlo con los animales no-humanos…

Por consiguiente y según el discurso interseccionalista, no debemos comparar elefantes encadenados con humanos africanos encadenados, no debemos comparar campos de concentración con granjas industriales, y tampoco debemos hablar de holocausto animal ni de esclavitud animal. No vaya a ser que hiramos los sentimientos de algún humano oprimido y especista (que todo sea dicho). Pues solo alguien que crea ser “mejor” o “superior” como humano al resto de animales de otras especies podría sentirse ofendido por ser su situación comparada con la de estos otros. De otra manera, difícilmente pudiera encontrar ofensa en tan válida comparación.

Pero lo realmente singular y paradójico de todo esto, es que en muchos casos ni siquiera esas personas que se sitúan bajo el foco de estas comparaciones realmente se sienten molestas con ellas. Y esto podemos advertirlo fácilmente cuando por ejemplo en referente a las comparaciones que suelen realizarse entre la explotación animal y el holocausto racial perpetuado por los nazis, han aparecido precisamente diversas voces afectadas por el segundo caso para reivindicar las similitudes existentes entre ambos. 14*

“Me niego a comer animales porque no puedo alimentarme del sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Me niego a hacerlo, porque sufrí tan dolorosamente que puedo sentir ese mismo dolor en ellos recordando mis propios sufrimientos»

Edgar Kupfer-Koberwitz.
Sobreviviente del campo de concentración de Dachau

 

VIDEO: Hablan Sobrevivientes del Holocausto: Lecciones de los Campos de Concentración

En definitiva, los que repugnan contra las analogías que impliquen hacer comparaciones entre seres humanos con otros animales, además de hacer hincapié en razones especitas, también están paradójicamente atentando contra la verdadera razón de ser del término “interseccionalismo”. Que como bien vimos al principio de esta entrada, surgió no con otra intención que la de revelar esos paralelismos existentes entre distintas opresiones ¿O acaso dirían también que es ofensivo comparar la opresión que sufren los niños soldados en Uganda con la trata de esclavos sexuales que sufren muchos menores en Bagladesh? Obviamente no. Pero parece ser que los criterios cambian a conveniencia cuando las victimas no son humanas.

Aunque lo verdaderamente más preocupante de todo esto, es que los autodenominados interseccionalistas muchas veces llegan incluso al punto de excusar y justificar algunas prácticas de explotación animal por considerarlas parte de la cultura de minorías, o de defender a esos humanos practicantes directos de la explotación hacía los animales no-humanos por considerarlos también víctimas del «patriarcado».

Del blog interseccionalista «everydayfeminism» (Cada día feminismo) justificándose el hecho de que las minorías nativas no se hagan a un estilo de vida vegano. Y en su contra, tachando de colonialista a cualquiera que se anime a cuestionarlos.

Para leer la traducción clica aquí.

CONCLUSIÓN

Tal y como hemos podido reparar a lo largo de la entrada, y a pesar de las buenas intenciones que no dudo que tengan gran parte de esos que se hacen llamar a sí mismos interseccionalistas. La realidad nos demuestra que la emersión de su discurso y la puesta en práctica de las consignas ideológicas que profesan en nombre de la justica social están produciendo el efecto contrario al que dicen apuntar.

Asimismo, desde el interseccionalismo se desprecia la opinión de aquellas personas, que según los desfigurados parámetros jerárquicos a los que se debe en cuanto a grupos privilegiados y oprimidos, se encuentren entre los primeros. Y así, de manera totalmente arbitraria, y principalmente si eres hombres, blanco y/o heterosexual, e independientemente de quien seas o lo que hayas hecho como individuo, tus opiniones y/o aportaciones se repudiarán por venir de lo que se considera parcialmente el principal ejemplo de opresor.

En consecuencia, donde en general antes no habían enfrentamientos de grupos a causa de características tan irrelevantes como son el color de piel, el sexo o la procedencia (al menos en las sociedades democráticas modernas), y aun mucho menos a la hora de unirse todos a una para defender a los animales no-humanos, se ha levantado una vieja humareda de enfrentamientos entre grupos de humanos constituidos en dependencia a esas características. Y es que precisamente esta obsesión por señalar, diferenciar y agrupar a los individuos según esas características identitarias es lo que se está empujado a que muchas personas, ante la seducción de un discurso tan simple sobre como acabar con todos los problemas en el mundo sin necesidad de esforzarse en prestar atención a más variables y/o evidencias, se posicionen crédulamente al amparo de su respectivo rol identitario viendo únicamente enemigos más allá del propio.

Discurso que desafortunadamente cuajando también dentro del movimiento por los derechos de los animales esta consiguiendo que hasta los mismos activistas antiespecistas, y ahora también interseccionalistas, más preocupados en encontrar y señalar sus propias y ajenas características identitarias que en socorrer al único colectivo realmente 100% oprimido y por el cual supuestamente se han unido, estén enfrentándose entre ellos mismos. Llegándose incluso al punto de juzgarse más severamente a ese otro vegano por pertenecer según el discurso interseccionalista a un grupo opresor, que al especista. Cuando el primero no elije esas características, mientras que el segundo sí elije oprimir mediante su demanda y consumo.

Pero es que además, los interseccionalistas son tan superficiales que no acaban de darse cuenta que la más grande de las diferencias a la hora de elegir hacer el bien o el mal, no depende de esos rasgos visibles o fácilmente perceptibles como son nuestro color de piel, nuestro sexo, orientación sexual o creencias, sino en nuestra propia psicología como individuos. Y que precisamente de gente sin empatía (con gran predisposición para hacer el mal) la hay de todas las identidades (raza, nacionalidad, sexo, orientación y gustos). Siendo esta discapacidad (la psicopatía) una característica no precisamente perceptible a primera vista.15* Así que ya va siendo hora de no juzgar a nadie por sus características grupales, y tener más en cuenta las suyas propias.

Y a lo mismo hay que añadir también, que aunque desde el interseccionalismo se escudan aludiendo a que lo que realmente buscan conseguir con su discurso es la alianza total de todos los grupos oprimidos y “aliados” (personas de grupos opresores que deciden quedarse en un segundo plano), habría que preguntase ¿Como va a existir alianza por parte del movimiento antiespecista con algún grupo que por muy oprimido que diga estar o esté, sea igualmente partícipe de la explotación del colectivo identitario que conforman los no-humanos? Pedir lo dicho, sería como por ejemplo pedir a un grupo feminista mantener alianza con otro grupo “oprimido” que sea machista hasta las cejas (ops… quizás no fue un buen ejemplo…).16*

Además, resulta insultante que mientras se nos pide al movimiento animalista que también denunciemos y hagamos visibles esas otras opresiones ejercidas contra grupos de humanos “oprimidos” durante nuestro activismo, nunca veamos a feministas o antifascistas por ejemplo, hacer lo mismo con los no-humanos. Pues la realidad es que por lo general, los derechos animales no son ni siquiera mencionados en ningún otro movimiento de esos que se hacen llamar de justicia social.

Por tanto, a quien corresponde promover el intersecionalismo no es precisamente al movimiento antiespecista, quienes ya somos una gran minoría (dale ahí al oximorón) respecto al resto de la sociedad como para andar ahora invirtiendo nuestro tiempo en otros asuntos/causas. Y que además, en su mayoría entendemos que el criterio ético verdadero a la hora de considerar y respetar al prójimo es simplemente que disponga de sintiencia. Capacidad que hace de este ser sujeto de intereses y por ende paciente moral (sensocentrismo), y que disponemos tanto humanos como no-humanos. Sino a aquellos que siendo antiespecistas además pertenezcan a alguno de esos grupos de humanos oprimidos. Pues entonces el deber sí que concierne a estos en tratar de hacer entender a los suyos que es contradictorio criticar su propia opresión mientras que son participes de la opresión sobre terceros (en este caso de los no-humanos).

Y entre otros, como referente digno de mencionar tenemos al grupo “Palestinian Animal League”, quienes aún siendo masacrados por el Estado Israelí practican entre los suyos un verdadero interseccionalismo al denunciar la opresión que su propio pueblo también sostiene sobre aquellos que todavía se encuentran en un escalón por debajo.

Aquí el link a su página de facebook.

En definitiva, mientras que los interseccionalistas sugieren alianzas entre comunidades e identidades para acabar con todas las injusticias, los que estamos más allá de su emotivo, pero simplista y falaz discurso, lo que pedimos son alianzas entre individuos para acabar con la mayor injusticia jamás cometida sobre la faz de la tierra y pilar primordial del resto. Que no es otra que, muy a pesar de la molestia que pueda causar dicha designación para los oídos de estos; el Holocausto Animal.

Porque la “liberación animal” es también la “liberación humana”, y porque el veganismo ya es en sí mismo una causa interseccional por origen.

«La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.” Y en este sentido, la humanidad ha sufrido un fracaso. Un fracaso tan fundamental que del mismo derivan todos los demás.»

Milan Kundera
La insoportable levedad del ser

 


ANOTACIONES:

(1) Cabe destacar que todo este entrelazado de opuestos no deja de ser una continuidad y visión postmodernista de la teoría marxista en tratar de explicar la realidad social según solo la segmentación y enfrentamiento de grupos antagónicos entre sí.

(2) Debido a que existe algo de diversidad en la forma de estas tablas (axis of oppressions), las mismas suelen están abiertas a diferentes interpretaciones subjetivas. Así en otros casos podemos también encontrarnos por ejemplo la religión como otra variable más. Normalmente situando al cristianismo como religión privilegiada y al resto como oprimidas (incluido por muy extraño que parezca también al Islam). O a la condición física de la persona, situando a las personas delgadas o atléticas como opresoras de aquellas obesas.

(3) Aclárese además, que la teoría interseccionalista niega la posibilidad de que un individuo pueda ser discriminado (de manera justificada o arbitraria) por sus propias razones, y no solo en base a la identidad del grupo al que se ha decidido que pertenece debido a una serie de similitudes físicas, psicológicas o de creencias con otros individuos según los dictamines de este pensar.

(4) Véase en ello otra incoherencia de razonamiento cuando si nos debieramos a dicha “lógica” entonces ningún humano podría tampoco opinar sobre lo que les ocurre a los no-humanos, ya que no somos miembros de su grupo oprimido, y por tanto se supone que no podemos entender su situación.

(5) Entiéndase por «patriarcado» a una organización social en la que la autoridad máxima son los hombres (individuos de sexo masculino), mientras que las mujeres (sexo femenino) se sitúan en una posición secundaria y de subordinación hacia los primeros.

(6) Lo que sería opuesto a «patriarcado».

(7) Si la mayoría de personalidades veganas icónicas son blancas ¿no será quizás porque el veganismo ha tenido más aceptación y reconocimiento precisamente en esos países donde en su mayoría la población es blanca? Pues los hechos no responden a criterios ideologicos, sino observables. Y además ¿no es precisamente racista el tener siempre presente el color de piel de las personas sean estas blancas, negras, amarillas o “verdes”?

(8) El hecho que muchas veces se promuevan productos procesados veganos no tiene porqué ser resultado de que quienes lo hagan estén tratando de proteger ningún tipo de sistema de explotación capitalista, sino con una realidad muy diferente. Y es que para la mayoría de gente (no más que meros consumidores tal y como expliqué en este otro artículo) el hecho de que existan alternativas veganas como carnes o leches vegetales entre otras, que de alguna manera puedan substituir a esos productos de origen animal a los que están acostumbrados, ciertamente les incita a la transición. Pero desde luego, siempre suele dejarse claro que para hacerse uno vegano no es necesario ni siquiera comer tofu, seitán o tempeh. Pues con verduras, hortalizas, legumbres, semillas, frutos secos y fruta tenemos todo lo que necesitamos. Productos a los que en general todo el mundo factiblemente tiene acceso.

Y además es que en realidad es lo contrario. Pues consumir carne u otros productos derivados de la explotación animal es lo realmente “lujoso”. Y es que hasta en los países y regiones más pobres del planeta la mayoría de gente suele tener principalmente dietas basadas en vegetales porque de hecho no pueden permitirse económicamente el lujo de acceder a productos animales. 11* En cambio, en los países del primer mundo, nadie necesita ser vegetariano estricto por defecto, pues precisamente disponen del privilegio de poder consumir a diario productos animales.

Es decir, la noción de que el veganismo es un lujo o/y privilegio al que solo pueden acceder y disfrutar las personas blancas no solo es un absurdo, sino que además también es una clarísima muestra de ignorancia descarada.

(9) A lo dicho cabe destacar que obviamente, no todas las personas de raza negra o cualesquiera otras que no sean blancas, se han dejado influenciar ante la simpleza de tal discurso anti-blanco. Y así activistas veganos y negros realmente críticos y razonables, como es el caso “Ley Vegan” del canal de youtube con el mismo nombre, han incluso manifestado claramente su oposición a los hechos comentados por la retorica interseccionalista tal y como el mismo hace en este video.



BIBLIOGRAFÍA

1* https://en.wikipedia.org/wiki/Intersectionality

2* Minuto 14:58 https://www.youtube.com/watch?v=TSWp0Iyv31s&t=938s

3* La realidad de la esclavitud; más esclavos blancos que negros 

4* https://www.youtube.com/watch?v=eoEOQDMEBEo&t=1s / https://www.youtube.com/watch?v=kpvzs9AxRCo

5* Ley de Violencia de Genero y Derechos Humanos

6* Hamas attacks israeli soldiers with explosive donkey

7* En el apartado “feminism” de este link (blog personal de Francione), se pueden encontrar algunas de sus criticas al feminismo especista.

8* El Vegan Fest y sus espacios no seguros 

9* El mito de la identidad en la posmodernidad

10* Afirmaciones extraídas del artículo “desmantelando al veganismo blanco

11* “Plant-based diets are traditional in developing countries: 21st century challenges for better nutrition and health”

12* Am I A White Supremacist? | Vegan Privilege

13* Blackvegansrock Our mission

14* Holocaust Survivors Speak: Lessons From The Death Camps / Entrevista a Charles Patterson, huérfano de padre a causa del exterminio nazi y escritor de “Eternal Treblinka. Our treatment of animals and the holocaust” (obra en la que recoge la evidente correlación entre la explotación y matanza de animales en la sociedad moderna con el Holocausto nazi del Tercer Reich.)

15* Violencia y psicopatía

16* El «gobierno feminista» sueco desfila con velo en Teherán