Falacias (III) Ancestros, la carne y su función evolutiva

No son pocas las veces que algún iluminado aparece de vez en cuando dándoselas de intelectual para defender el actual consumo de animales aludiendo al hecho de que existe una teoría, que indica que desde la última era glacial, gracias a que nuestros ancestros incorporaron una mayor cantidad de proteínas derivadas de la ingesta de carne de los animales que cazaban, y sobretodo carroñaban (hecho que eluden o desconocen), nuestros cerebros crecieron mucho más rápido de lo normal y que así es como nos volvimos más inteligentes. Leer más

Falacias (I) La cadena alimenticia

No son pocas las veces que algunas personas aluden al fenómeno ecológico conocido como “cadena alimenticia”, o mejor llamado cadena trófica, para justificar el actual y descomunal consumo de animales llevado a cabo por parte de la especie humana. Con ello lo que tratan de expresar es que existe un imperativo natural (falacia naturalista)(1) y por ende, moral, que nos obliga a los seres humanos a imitar ese mismo patrón de comportamiento de comer animales. Pero aún y advirtiendo la falsedad de este razonamiento, que ya es por sí mismo más que suficiente para desacreditarlo, estas personas parecen evitar reparar en algunos aspectos de su “argumento” merecidamente tener en cuenta a continuación. Leer más

¿Por qué el Veganismo no es una decisión personal?

“Con objetivo de facilitar una posible respuesta concisa y clara a ese lector que pudiera servirle de ayuda. Comparto esta mini entrada que con intención de no extendiéndome demasiado refutar uno de los pretextos con el que los veganos muchísimas veces nos encontramos: La supuesta decisión personal en torno al Veganismo.”

Si no lo vemos claro empecemos por cambiar la palabra “Veganismo” por “no consumir animales”*, que justamente eso es lo que viene a significar en términos generales. Ahora tratemos de razonar dejando a un lado todos nuestros prejuicios y pensemos ¿Qué son los anímales? ¿Son cosas? No ¿Verdad? Leer más

El insaciable consumismo y su relación con la comida

Atrapados en una sociedad que nos incita a producir y comprar de manera irreflexiva, innecesaria e incluso perjudicial, hemos quedado emocional e intelectualmente anclados en la superficialidad y la decadencia moral. Sin ser capaces de advertir de que el acto más revolucionario contra ese consumismo se haya en algo tan básico como son nuestros platos.

Suena el despertador a las 7 de la mañana y nos levantamos con el objetivo de ir al trabajo, donde invertiremos más de 9 horas entre trayectos, comidas y faena haciendo algo que seguramente ni siquiera nos gusta ni nos interesa, repitiéndolo así durante al menos cinco días a la semana. Y cuando llegamos a casa después de esa agotadora jornada laboral nos sentimos reventados, pero no podemos olvidar de que en ella también hay faena que realizar. Así que al final del día el tiempo que nos queda para disfrutar haciendo lo que nos gusta es bastante escaso, por no decir efímero, y suele reducirse a ver un rato la tele, a ejercer la navegación fantasma por internet, a tomar una cerveza con algún amigo fuera y poco más. Los más sacrificados quizás invertirán parte de ese escaso tiempo libre que les queda para hacer algo productivo, como practicar deporte o algún otro tipo de actividad personalmente beneficiosa, pero no por ello divertida. Leer más