La domesticación de la naturaleza

Hoy he decidido compartir unos gráficos que a cualquier persona sensata y con un mínimo de cordura le haría reflexionar al respecto y cuestionarse el mal llamado “progreso” de la sociedad humana.

Biomasa animal terrestre

En cada y una de las tres barras se destaca la cantidad de biomasa animal terrestre en el planeta tierra durante diferentes épocas. La primera columna hace referencia al año 10.000 a.C (Mesolítico), la segunda al año 1900 (Segunda revolución industrial) y la tercera al año 2015 (actualidad).

Pero dejando a un lado las interpretaciones meramente individuales de cada y uno de esos periodos, lo que trataremos de realizar es una interpretación de las tres barras en su conjunto con tal de mantener una visión lo más objetivamente posible de la evolución del ser humano durante los últimos miles de años en su relación con el planeta tierra y el resto de animales, para extraer alguna conclusión sobre ello.

Así pues, como podemos observar e interpretar, en un principio (primera columna), el ser humano no era más que “otro animal” más, que vivía en perfecta harmonía con su entorno y su hábitat natural, manteniéndose en un equilibrio perfecto con todo lo que le rodeaba. Pero parece ser, que en un momento dado, con la invención de la agricultura, ese homínido bípedo pasó a considerar que él ya no pertenecía a la naturaleza, sino que ésta le pertenecía a él mismo. Y aquí podríamos localizar, lo que a opinión del relator, es el origen de toda injusticia todavía presente en nuestras sociedades contemporáneas.

La domesticación de la naturaleza llevó al homínido humano a dejar el nomadismo, y a establecerse alrededor de esos territorios que consideraba propios, deforestando y homogenizando las tierras, y ahuyentando al resto de animales salvajes, tribus humanas rivales o incluso a ejercer la opresión con aquellos a lo que no consideraba sus iguales (tanto a otros humanos como a otras especies animales). Así es, como la figura del patriarcado se hizo presente en la jerarquía de esas sociedades humanas primitivas, y con ella se estableció la xenofobia, el racismo, el sexismo y el especismo. Las guerras por la propiedad se diversificaron de muchas maneras en la estructura jerárquica establecida, desde otros humanos siendo exterminados o esclavizados por pertenecer a clanes diferentes, mujeres siendo consideradas simples objetos sexuales o herramientas de reproducción para los machos humanos dominantes, a animales esclavizados (pues domesticar no es más que un eufemismo de nuestros moralmente antropocéntricos lenguajes) para servirnos de abrigo, herramientas de trabajo o incluso alimentos.

Por suerte, con el pasó del tiempo durante la historia de la humanidad, las distintas sociedades han ido conseguido superar algunos obstáculos morales. Y así es como gracias a incomprendidos individuos de sus tiempos o a grupos minoritarios de gente que denunciaban lo moralmente aceptado en su entonces, como fue el colonialismo, la esclavitud racial, el apartheid o el sexismo, la sociedad contemporánea ha conseguido evolucionar a lo que es hoy en día, mejorando en algo su moral.

Pero, ateniéndonos de nuevo a los gráficos expuestos, no hay que ser muy avispado para darse cuenta de que algo todavía no está bien.

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Y es que ¿Cómo es posible que a día de hoy una sola especie animal haya pasado a dominarlo todo, convirtiendo incluso su propia casa (el planeta entero), no en un paraíso para todo el conjunto de seres, sino en un gigantesco matadero, donde el resto de especies animales salvajes se encuentran condenadas a la extinción, y la biomasa de animales para consumo humano superan con creces la cantidad de humanos y especies salvajes juntas? ¿Si la evolución reciente del planeta tierra pudiera verse a través de una lupa, no se entendería acaso al ser humano y a su destructor comportamiento, análogo al que juega un virus dentro de nuestro propio cuerpo?

En definitiva, todo esto ocurre porque todavía no somos capaces de entender que es el especismo, el mayor de todos nuestros males. El especismo es la raíz podrida de la que surge toda arbitrariedad moral que necesitamos condenar y superar. Y si de verdad deseamos convertir el mundo en lugar mejor, y no extinguirnos junto a éste, no nos quepa duda, de que necesariamente ha de ser, a través del Veganismo.

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Gráfica extraída de http://41.media.tumblr.com/d1c93037eabde910f786459bdb173141/tumblr_o4iqm240aL1sq2igro1_1280.png