Falacias ( I ) La cadena alimenticia

No son pocas las veces que algunas personas aluden al fenómeno ecológico conocido como “cadena alimenticia”, o mejor llamado cadena trófica, para justificar el actual y descomunal consumo de animales llevado a cabo por parte de la especie humana. Con ello lo que tratan de expresar es que existe un imperativo natural (falacia naturalista)(1) y por ende, moral, que nos obliga a los seres humanos a imitar ese mismo patrón de comportamiento de comer animales. Pero aún y advirtiendo la falsedad de este razonamiento, que ya es por sí mismo más que suficiente para desacreditarlo, estas personas parecen evitar reparar en algunos aspectos de su “argumento” merecidamente tener en cuenta a continuación.

Y es que la “cadena alimentacia” no es un proceso rectilíneo, y lo que hace es referencia a un flujo o trasferencia de nutrientes (energía) entre diferentes cadenas alimentarias (no una) formando entre todas ellas una gran red. La cuál en su totalidad suele abarcar a un gran número muy heterogéneo de organismos vivos e independientes, tanto de diferentes reinos como de especies, que se encuentran posicionados en diferentes eslabones (o niveles tróficos) según su papel y turno en sus respectivas cadenas. Dándose todo este fenómeno en un sistema abierto(2), donde estos organismos (e inclúyase a individuos también), aún rivalizando entre sí, suelen nacer libres y depende principalmente de sus propias capacidades el comer y no ser comidos.

Cabe destacar también, que desde una óptica ecológica(3) este fenómeno tiende a mantenerse en equilibrio con todo lo que le rodea(4), sin que ninguna especie o grupo pase a imponer única o excesivamente sus intereses sobre el resto y el medio. En resumidas cuentas, véase un fenómeno bastante complejo.

cadena alimenticia

Por el contrario, los animales de los que el ser humano constantemente se alimenta han sido privados del libre albedrío no naciendo libres, sino siendo “fabricados” y producidos en masa como si de meros zapatos se tratara, y no de individuos únicos y diferentes. Y ya sean sus estancias en granjas (publicidad) o en fábricas (realidad), pasados unos meses su destino siempre será el mismo: El matadero. Todo un procedimiento bastante hermético y simple con además devastadoras consecuencias éticas y ambientales.

Grano (deforestación + otros destrozos ambientales) => Ganado (esclavos) => Humanos (súper población + súper consumo)

Aún y lo dicho, es cierto que esta manera de alimentarse puede considerarse un tipo de “cadena alimenticia”, una que cuando se da en la naturaleza(5) se conoce como parasitismo. En la que el huésped se beneficia de la existencia de un hospedador provocándole algún tipo de perjuicio, y que en caso de derivar su muerte, suele también acabar convirtiéndose en la sentencia del mismo.

En definitiva ¿Es pues, nuestra condición de (híper)parásito en este monopolio alimentario que hemos creado sobre el planeta el que debe de marcar las reglas de nuestra alimentación y conducta? ¿O debe ser el sentido común, la ética y la razón?

cadena alimenticia


(1) Cabe destacar que la falacia naturalista deriva a su vez de otra falacia conocida como “Falacia de la naturaleza“, en la que erróneamente se parte de que existe un dualismo entre la naturaleza y el ser humano (con origen teológico), considerando al segundo y sus acciones independientes de la primera.

(2) Un sistema abierto es un intercambio de materia y energía constante con otros sistemas abiertos.

(3) La cuál no implica que sea éticamente correcta. Leasé https://es.wikipedia.org/wiki/Sufrimiento_de_los_animales_salvajes

(4) Teniendo en cuenta que la evolución biológica sin intervención humana raramente sería perceptible para nuestros sentidos.

(5) En referencia al medio ambiente.


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De respuestasveganas.org, para información más detallada: “Debemos alimentarnos según lo que describe la cadena alimenticia”