Falacias ( II ) La sintiencia vegetal

Suele ocurrir que entre otras reacciones, cuando algunas personas conocen a algún vegano o vegana, repentinamente se vuelven unos acérrimos defensores del reino vegetal; “¿Y las plantas qué? ¿Acaso no sienten?

No es de extrañar que con tal de poder sostener ilusoriamente su poco pensado alegato (propio de una actitud puramente reaccionaria), tiendan a utilizar diferentes tipos de falacias en las que buscar apoyo. Entre algunas de estas falacias, cabe destacar por la frecuencia de su uso, un par de ellas: “La falacia por asociación” y la “Falacia de Galileo” (variable del argumento ad ignorantiam o llamada a la ignorancia)(1)

La falacia por asociación” en el caso que repasamos, trata de sostener esa supuesta sintiencia inexistente de las plantas, conforme al siguiente patrón:

  1. Los animales son seres vivos ( A pertenece a B )
  2. Los animales son capaces de sentir ( A dispone de C )
  3. Por lo tanto, las plantas como seres vivos que son, también pueden sentir ( Por lo tanto, todo B dispone de C )

Es decir, a partir de una relación intrascendental se trata de afirmar que las cualidades (capacidad de sentir) de algo específico (en este caso “los animales”) se corresponden con las de un grupo más amplio al que pertenecen (todos los seres vivos). Se afirma que esas cualidades de un grupo son iguales a otro grupo por mera asociación, no por evidencia. El cuál es un planteamiento incorrecto.

Por otro lado, “la falacia de Galileo” se basa en afirmar cosas o situaciones empíricamente no probadas, aludiendo al injusto rechazo social e institucionalizado con el que se encontró Galileo cuando trató de afirmar, evidenciando las creencias religiosas de su momento, que La Tierra giraba alrededor del sol como el resto de planetas.

Es decir, estas personas tratan de equipararse a Galileo dando por cierta la veracidad de su afirmación no probada (las plantas sienten) asemejandola a la que hizo este en su tiempo. Que aunque no se quiso tomar como verdadera al principio, finalmente sí que se aceptó que lo era. Obviamente este argumento es erróneo, ya que la veracidad de una afirmación no corresponde ni guarda relación alguna al caso particular de lo que le ocurriera a Galileo. Además de que también es mezquina, ya que trata de ubicar a su interlocutor, por negarse a darle la razón, al nivel dogmático religioso de la “santa” inquisición. Irónicamente querer creer que las plantas sienten sí que resulta bastante de devoto.

A todo esto, cabe destacar que Galileo, a diferencia de ellos, sí que había probado desde un principio con evidencias científicas la veracidad de su aserto.


Pero dejando ya a un lado los puntos señalados, e independientemente del absurdo que representan dichas conjeturas ya desmentidas. La realidad es que esta conducta “pro-derechos de los plantas” no es más ni menos que un auto reflejo psicológico defensivo ante la incomodidad que supone a estas personas el conocer a alguien que prescinde del innecesario consumo de animales. Pues la simple presencia de un vegano les recuerda, muy a su pesar, que ellos también pueden prescindir de dicho consumo y que no existe ninguna necesidad o excusa que pueda justificar alimentarse de animales. Lo cual molesta, y mucho, a sus conciencias.

De todas maneras, cuando esta situación se hace presente y estas personas aún y a falta de pruebas tratan igualmente de aludir a esa supuesta sintiencia vegetal. Lo mejor que podemos hacer es pedirles que prueben su hipótesis. Es decir, si realmente piensan que las plantas pueden sentir a pesar de no disponer de un sistema nervioso centralizado o ni siquiera de algo que se le parezca, deberían en tal caso probar con, o a través de, que partes de su estructura anatómica son capaces de percibir los estímulos exteriores y transformarlas en sensaciones o experiencias propias ¿En la raíz? ¿El tallo? ¿La flor? Y obviamente explicar también cómo lo hacen.

vegetal

Una vez que no logran responder razonablemente a lo dicho, ese pretendido interés por el bienestar de las plantas quedará completamente patente cuando nuevamente suelten alguna otra nueva conjetura con la que tratar de autojustificarse; “Pero es que la cadena alimenticia

Aquí añadimos información adicional sobre los 3 indicadores que nos permiten determinar si hay o no sintiencia.

En el siguiente video el biólogo Daniel Chamovitz (Ph.D.), y autor del galardonado libro “What a Plant Knows” (Lo que las plantas saben), en un lenguaje muy claro y sencillo nos explica porque las plantas no pueden sufrir.

 


(1) Cuando se afirma que una premisa es verdadera simplemente por el hecho de que la misma no ha sido probada como falsa, o que la premisa es falsa porque no ha sido probada como verdadera: “No se puede demostrar que no exista X. Por lo tanto, X existe” Este argumetno es falaz, porque la veracidad o falsedad de cualquier afirmación es independiente de nuestro conocimiento.

Otros artículos relacionados y recomendados:

De respuestasveganas.org, entrada con gran cantidad de información muy detallada, en la además se aportan algunos estudios científicos sobre esta materia: “Las plantas también sienten, tienen una conciencia”

De ética animal, una reflexión muy precisa del porqué lo importante no es estar vivo, sino tener capacidad para sentir Por qué la capacidad de sufrir y disfrutar es lo importante