El mito de la superpoblación ( Ι )

¿Cuantas veces habremos oído cosas del tipo “cada vez somos más humanos y no podremos alimentarlos a todos”, “el planeta pronto sufrirá algún tipo de catástrofe natural a causa del número tan extendido de humanos”, “Nos vamos a quedar sin recursos, pues cada vez nacen más y más humanos y además de manera más rápida” o comentarios similares?

Si bien es cierto que a dichas frases en parte no les falta razón, convendría que antes de concluir en sentencias tan alarmantes y apresuradas a partir de datos tan amplios como los que nos muestra la evolución de la población humana (véase gráfica relacionada un poco más abajo), analizáramos también los factores que los desencadenan. Pues es totalmente cierto, que durante el último par de siglos el crecimiento de la población humana ha aumentado notablemente año tras año. Tanto es así, que en ese tiempo hemos multiplicado su cifra por siete. Pero también es cierto, que detrás de estos datos existe otra realidad de la que no se suele hablar, y que por ello hoy trataremos aquí.

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Gráfica extraída de http://www.monografias.com/trabajos82/poblacion-mundial/poblacion-mundial2.shtml

Como podemos observar en la anterior gráfica, desde la primera revolución industrial el incremento de la población humana está sufriendo un claro crecimiento exponencial. Por ejemplo en el año 1820 tan solo éramos unos 1000 millones de personas, mientras que en algo más de 100 años después, sobre el 1930 esa cifra ya se había duplicado. Desde entonces hemos ido duplicando la población mundial en cada vez menor tiempo, llegando a los 7000 millones de humanos en el año 2010. Y cabe destacar que además la situación parece seguir en aumento…

Playa al límite de gente en algún país asiático

Pero, es sabido por la evidencia que procura el estudio objetivo de la ciencia sobre la realidad en el planeta, que éste debería poder dar de comer perfectamente a los 7000 millones de humanos que somos hoy en día (e incluso muchísimos millones más) sin problema alguno y sin entrar en conflicto con otras especies. ¿Pero entonces que es exactamente lo que lo ocurre? ¿Por qué nuestras acciones parecen ser tan dañinas para el planeta?

Pues en realidad es por algo sencillo, y es que los problemas medioambientales que sufre La Tierra no se deben a una escasez de recursos ante “tantos humanos”, sino al súper consumo ejercido por esos 7000 millones de humanos. Un súper consumo que deriva principalmente de la mala explotación e injusta repartición de los recursos naturales consecuente de la avaricia innata de nuestras sociedades predatorias. Y aquí entra en juego, el que generalizados y aceptados prejuicios con los que convivimos día a día (en especial el especismo) sirvan de coartada a la gran mayoría social de esa supuesta súper población de humanos para que pueda seguir disfrutando de lo que interesadamente les satisface sin ni siquiera cuestionarse los nefastos efectos consecuentes de ello. Unos prejuicios además, incitados a su vez por el ánimo lucrativo por el que se rige el sistema capitalista, en el que las grandes corporaciones del sector de la alimentación juegan un papel fundamental a través del adoctrinamiento publicitario.

Cabe destacar, que este súper consumo y sus nefastas consecuencias residen principalmente en la sobre explotación y mala repartición de las fuentes de alimento primario, y obviamente los productos de origen animal (carne, huevos o leche) no son precisamente alimentos primarios, sino secundarios. Ya que los animales ni los derivados extraídos de éstos crecen directamente de la tierra, pero en cambio si que necesitan de lo que ésta da para producirse.

Se habla mucho de la gran cantidad de humanos que somos hoy en día ¿Pero acaso se dice algo de la mayor cantidad de animales producidos únicamente para satisfacer el apetito desenfrenado y prescindible de los primeros? Es sabido que hoy en día podemos encontrar carne en cualquier lado, pero la mayoría de la plebe parece no cuestionarse como es posible que podamos disponer tan fácilmente de ésta y en tanta abundancia ¿Pero entonces de donde sale? ¿Dónde están esos animales? Y además ¿Cómo es posible que sea tan barata? ¿Dónde se trasladan esos costes? Pues la realidad es que, existe un escenario intencionadamente oculto ante nuestros ojos como consumidores por las empresas del sector y a complicidad de los gobiernos, en el cual se haya una súper población de animales “de ganado” que en su totalidad como biomasa terrestre supera hasta más de tres veces la de la cantidad supuestamente alarmante de 7000 millones de humanos de la que por el contrario, todo medio del sistema parece hacer eco. Consiguientemente, ese mencionado rebajado coste en el precio de los productos animales, se transforma en costes medioambientales.

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Comparación entre la biomasa terrestre mundial (2015) de humanos (naranja), animales salvajes (gris) y ganado (azul) Curioso que de esto no se haga eco ¿Verdad? Gráfica extraída de animaleshttp://www.kalaharilionresearch.org/2015/01/16/human-vs-livestock-vs-wild-mammal-biomass-earth/

Por ejemplo, entre los años 2009 y 2010 el mundo llegó a producir una cantidad de 2300 millones de toneladas de cereales ¡Tantos como para poder alimentar perfectamente a una población humana de hasta millones de 11.000 personas! Pero curiosamente de ese total, sólo el 46% se utilizó para alimentar directamente a los humanos, pues la mayor parte del restante se utilizó ni más ni menos que para alimentar a los animales domésticos, y luego en bastante menor proporción algunos destinaron para producir biocombustibles como almidones o plásticos. Es decir, estamos malgastando una cantidad brutal de alimento simplemente porque a la gente le gusta comer carne… Que por cierto, esa cifre va en constante aumento, y hoy, es más del 60% del grano el que se usa para alimentar a los animales “de ganado”.

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Ejemplo de típica mega granja industrial de vacas en Estados Unidos

Si a esto le sumamos las previsiones matemáticos en las que se alerta que para el 2050 llegaremos a la cantidad de 9,700 millones de humanos, el escenario no podría ya ser más terrible, pues a no cambiar nuestro modelo alimenticio, ello ira también acompañado de un incremento brutal de animales “de granja”… Bueno sí que podría ser más terrible, si encima tenemos en cuenta que para ese entonces, y a seguir por el mismo camino, ya no habrán ni siquiera peces en los océanos. De lo cual además, y teniendo en cuenta la realidad que denunciamos, es imprescindible destacar que un tercio de la pesca mundial se dedica precisame a la fabricación de harina para producir piensos para peces, ganado, o incluso abono.

Y hasta aquí hemos hablado solo del problema derivado del alimento en sí mismo ¿Pero que hay del agua? Los animales también beben ¿Qué hay del espacio que ocupan los mismos o la exuberante cantidad de tierras utilizadas y destinadas para alimentarles? Los animales no flotan en el aire ¿Qué hay de las toneladas de ventosidades y excrementos que producen? Lo animales también defecan. Y así, nos encontramos con todo un gran etcétera de problemas derivados de la más extendida de las atrocidades ambientales, la ganadería.

Pues bien, en cuanto al agua, la cantidad de ésta que se utiliza directamente para dar de beber a esos animales o regar los cultivos de cereales con los que más tarde se fabricarán piensos para alimentarles, es ni más ni menos ¡Que una tercera parte del total de agua dulce del planeta! Mientras tanto no son pocos los expertos que alertan de que posiblemente en menos de 10 años vamos a sufrir problemas muy graves de escasez de tan imprescindible recurso, tanto que las guerras ya no serán por petróleo u otros asuntos, sino por agua. Pero nada ¡A seguir malgastándola por mera adicción gustativa!

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En cuanto al terreno utilizado por los mismos animales para consumo humano (ya sea por su carne, leche o huevos), es necesario destacar que para el desarrollo de estos se toma más de dos terceras partes de la tierra agrícola existente, o dicho de otra manera, una parte de tres del área global cultivable. Sin olvidar que, a este sobre exceso de terreno utilizado hay que sumarle las secuelas que ello supone contra los hábitats naturales, produciendo deforestación, contaminación, degradación de la tierra, y pérdida masiva de la biodiversidad de especies salvajes tanto de fauna como de flora. Por ejemplo, y según aportes de la Unión de Conservación Mundial se calcula que la tasa anual de pérdida de especies salvajes fluctúa entre 1.000 y 10.000 veces más alta que lo que supondría de forma natural (sin intervención de los humanos).

Estadísticas como éstas nos alertan de que estamos provocando la sexta extinción masiva de vida de la historia cosmológica del planeta ¡Y además en tiempo record!

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Y sobre los excedentes corporales de los animales, así como son las ventosidades o los excrementos cabe destacar que éstos contienen gran cantidad de metano, un químico de 25 a 100 veces más destructivo que el C02 (calculándose en una franja de 20 años), y gas de efecto invernadero muy potente que se convierte en un gran aliado del calentamiento global del planeta Tierra.

A ello hay que añadir que los excrementos de los animales “de ganado” se depositan directamente en los ríos, mares y océanos, acabando siempre en los últimos y contaminando literalmente todo de mierda. De aquí surgen las llamadas zonas muertas, lugares insólitos en los océanos donde ya no queda casi nada vivo. Y por supuesto, no nos olvidemos de los antibióticos. Con los cuales los animales son atestados para que puedan sobrevivir a las brutales condiciones de insalubridad en las que son confinados (¡En USA hasta el 80% de la producción de antibióticos se utiliza para el ganado!) también acaban parando en mares y océanos a través de la mierda, y originando con ello nuevas cepas de bacterias y virus cada vez mucho más resistentes a los antibióticos.

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Fotografía tirada desde un satélite en la que se muestra claramente las nefastas consecuencias medioambientales derivadas de los excrementos provenientes de la ganadería industrial. A la izquierda los pequeños puntos que parecen hormigas son vacas, mientras que la enorme mancha verde a la derecha son los excrementos y residuos derivados de su hacinamiento. Gráfica extraída de http://inhabitat.com/mishak-henners-apocalyptic-photos-show-how-factory-farming-is-destroying-the-american-landscape/

Podría seguir añadiendo nefastas consecuencias derivadas del despropósito de mantener una población de animales “de granja” hasta tres veces y media más grande que la de humanos simplemente porque a la gente le gusta el sabor de la carne, los lácteos o los huevos. Pero mi intención no es excederme con estos datos (pues ya hay cientos de páginas que los recogen), sino destapar la interesada mentira que da titulo al tema de este articulo. De esta manera, y solo con lo expuesto creo que ya es fácilmente perceptible para el lector entender que esa capacidad de carga límite a la que pronto se verá expuesta el planeta (a no ser que cambiemos pronto de hábitos alimentcios), es debida a una superpoblación de animales de consumo, y no explícitamente a la de humanos. Pero si alguien desea indagar algo más al respecto, aquí dispone de un recopilatorio de enlaces relacionados.

Por tanto, y entendiendo que con estos datos cualquier persona sensata y que este dispuesta a ser objetiva, aunque todavía coma carne u otros productos derivados de la explotación de los animales, entenderá que nuestro planeta ya no puede seguir soportando mucho más tiempo esta adicción de los humanos por comer entrañas ajenas, doy pues por concluida esta primera parte dedicada a tan extendido, popular y dañino mito.

Pero para finalizar antes recordemos, que tal y como ya advirtió ese gran y conocido genio llamado Einstein en su momento; “Nada beneficiaría más a la salud humana y aumentaría las posibilidades de supervivencia en la tierra como la evolución a una dieta vegetariana”

Claro que bien es sabido, que la gran mayoría domesticada prefiere tener a dicho genio en cuenta solo para lo que le interesa, pero nunca para aquello que pudiera cuestionar sus costumbres, hábitos o creencias.

 


“Para acceder a la segunda parte de esta lectuta aquí ( El mito de la superpoblación ( II ))”

  • Enrique Muley Mateos

    De acuerdo al 100% con el contenido del post.

    Solamente no estoy de acuerdo del todo con el título. La superpoblación no es un mito.

    Tendríamos muchos menos problemas, si se eliminase la industria ganadera, y el ser humano dejara de consumir todo tipo de carne y derivados, cierto.

    Pero al mismo tiempo, eso no quita que la cifra de población empieza a ser preocupante.

    Imaginemos que se disolvieran las ciudades, y que todos quisieran vivir del campo. En pocos años empezarían los conflictos, pues no habría tierra para todos.

    Además de luchar contra el capitalismo y el carnivorismo, debemos ser conscientes de que debemos cambiar cuanto antes nuestro modelo de crecimiento poblacional, porque con carne o sin carne, con estado o con anarquismo, vamos de todas formas por un camino que nos lleva al desastre demográfico.

    • Hola Enrique,

      Tal y como explico al principio del artículo, ciertamente existe un claro aumento preocupante y sin precedentes de la población humana, pero el título de la entrada se debe a que el problema real sobre los desastres ecológicos que sufre el planeta ahora mismo reside en el súper consumismo de ese gran número de humanos, y no como suele considerarse a nivel popular, en el número mismo de seres humanos. Lo cual no quita, tal y como tú mismo indicas, que aunque se lograra acabar algún día con ese súper consumismo irracional, no deberíamos plantearnos la posibilidad de controlar o contener ese constante incremento poblacional. Pero esa ya sería otra historia.

      Por otro lado, poner fin al súper consumismo irracional que maneja los hilos de la sociedad actual no debería porqué suponer la disolución de las ciudades y la emigración de sus habitantes al campo. Más bien se trataría de cambiar el modelo consumista actual de ciudad por uno más acorte a las competencias y posibilidades de ese nuevo paradigma de una sociedad no consumista. Como podría ser por ejemplo, la autosuficiencia cooperativa.

      Un saludo y gracias por comentar.

  • Pingback: Falacias (I) La cadena alimenticia - El Vegano RadicalEl Vegano Radical()

  • josé antonio santa cruz torcuato

    Nos queda claro que coexistimos en este planeta los que hacemos el mal y quienes tratamos de hacer el bien. Gracias a Dios, hemos entendido que nuestra tarea en este mundo es la de ser guardianes de la creación del supremo, y en eso estamos. De allí, nuestro activismo diario en los buses de Lima, hablándole a la gente acerca de la necesidad de cuidar la tierra, no abusar de los animales y hacernos veganos, pero, a partir de nuestro acercamiento al Creador, porque quienes nos acercamos sinceramente a Él, estamos más dispuestos a cambiar de actitud para hacer, de nuestro planeta, un mundo mejor. Por consiguiente, es el camino hacia Dios, ese Dios en el que tú eres libre de creer, ¡el mejor de los activismos! ¡Hare Krishna!

    • Karlos Artagnan

      Hola José,

      Si en cuanto a la meta coincidimos; “cuidar la tierra, no abusar de los animales y hacernos veganos”, he de decir que discrepo en cuanto a la supuesta necesidad de hacerlo solo a partir de un acercamiento a la idea de Dios. Considero que pueden existir muchas causas que a uno le lleven a ser justo y consecuente con sus valores, y como no, una de ella puede ser perfectamente la religión. Pero no por ello la única.

      Un saludo y gracias por comentar