Crítica al movimiento Anarquista

El anarquismo como pensar general, todavía tiene un punto débil, y es que no ha sabido evolucionar y adaptarse a las recientes revelaciones científicas y consecuentes nuevos paradigmas morales.

Su problema reside en el no saber identificar las diferentes “clases sociales” que conforman el devastador sistema imperante basado en el derecho de propiedad.

Tendemos a pensar bajo nuestra antropocéntrica visión, que éste sitema está formado exclusivamente por una estructura piramidal formada por humanos, pero no acabamos de darnos cuenta de que el sistema organizacional humano se sostiene en un medio natural (el planeta tierra) con muchísimos otros más individuos que normalmente pasan desapercibidos ante nuestro ojos, ignorados e incluso exterminados por los mismos humanos para satisfacer innecesarios intereses. Estos son los animales no humanos.

Anarquismo

Quien haya tenido un perro o un gato en su familia, sabe perfectamente que cada uno de ellos son individuos con notables diferencias entre sí, con sus respectivas personalidades, gustos e intereses. No es descabezado por tanto entender, que lo mismo pasa con el resto de animales, desde los animales salvajes como águilas, ciervos o lobos, a animales “domésticos” así como cerdos, vacas o gallinas, por nombrar algunos pocos. Pero ya no sólo es a través de nuestra percepción subjetiva y mero sentido común que podemos entender que no es únicamente el Homo Sapiens el único animal con conciencia y consecuente capacidad para sufrir y disfrutar, sino que incluso así se declaró ya de manera oficial en la Universidad de Cambridge, durante la Francis Crick Memorial Conference 2012, en la que más de una decena de los científicos más prestigiosos y representativos de las distintas ramas de las neurociencias declararon de forma unánime que:

“Decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad.”

Philip Low

La cual confirma desde la evidencia científica que, los animales no humanos también disponen de conciencia al igual que los seres humanos. Por tanto, para ser justos, es necesario dejar ya de ver al resto de animales como “algo”, y empezar a considerarlos también como a “alguien”.

En este punto, es donde entra en juega la cosmovisión sensocentrista (opuesta al antropocentrismo o al teocentrismo imperantes), que no viene a ser otra cosa que entender que es el valor intrínseco del individuo (sentir) el que da significado a la vida y a nuestra existencia, y no el mero hecho de pertenecer a un sexo, a una raza o una especie determinada. Es decir, los animales no humanos también merecen y necesariamente han de ser considerados moralmente para acabar con toda opresión. Es necesario por ende, dejar de calificarlos como meras propiedades (despersonalización/inanimación de individuos) en nuestro sistema de valores.

En definitiva, si el pensamiento anarquista quiere romper con el obsoleto, violento, y destructor sistema capitalista es necesario que los individuos humanos que tratan de promoverlo dejen también de formar parte del engranaje arbitrario que critican y que trata a los individuos no humanos como simples propiedades (especismo). Y concebir, que la opresión y la esclavitud que se ejerce sobre ellos por parte de la especie dominante es análoga (y mucho peor) a la opresión de las clases dominantes sobre las trabajadoras. Es necesario pues, que el movimiento anarquista de un paso adelante en su moral y que entienda y reconozca de una vez, que debajo de esa clase trabajadora y explotada, desde los principios de nuestra historia ha existido y existe “otra clase” todavía en mayor desconsideración y a la vez también explotada por la mencionada. Y éstos no son otros que, los animales no humanos. A los cuales es necesario reconocer su derecho natural a ser libres y no meras herramientas y objetos para uso de los seres humanos. La libertad no entiende de clases, pero tampoco lo hace de especies.

Concluyendo, el Anarquismo necesita por índole adaptar el Veganismo en su visión de libertad, o de otra forma morirá en la absurdidad.

Anarquismo