Clarificación sobre conceptos (III): Cosmovisiones

Seguramente no son pocas las veces que el lector habrá escuchado el concepto cosmovisión sin llegar a entender exactamente a que hace referencia el mismo, y es por ello que la siguiente entrada la dedicaremos a ello. A tratar de clarificar el significado del mismo, además de repasar las distintas y más determinantes concepciones que se han dado alrededor de este durante la historia del ser humano hasta llegar a nuestros días.


De manera sencilla, podríamos definir “cosmovisión” como la manera de entender e interpretar el mundo, o la existencia, por parte de una persona, sociedad o cultura de una época determinada según una jerarquización de valores éticos. A continuación vamos a ver algunas de las cosmovisiones que han supuesto mayor significancia en la evolución del pensar y la moral de la humanidad.

Por ejemplo, desde tiempos antiguos la figura de entidades superiores más allá de nuestro alcance físico, ha prevalecido por siglos en la mentalidad de la humanidad. De hecho, si algo ha compartido toda sociedad humana hasta ya pasado el Medioevo fue su convencimiento en que el mundo giraba en torno a un Dios, o varios. Secundando de esta manera al ser humano al puesto de siervo, aunque normalmente como beneficiado predilecto de los favores del primero. En definitiva, todos los animales incluido el hombre, la naturaleza, la vida o la ciencia se entendían como elementos sometidos a esa verdad absoluta sobre la figura de un dios, o dioses sobre-poderosos.

A esta cosmovisión, o manera de entender el mundo, hoy en día se la conoce como Teocentrismo. Y las diferentes religiones existentes no son más que meros marcos normativos que tratan según su parecer de estipular las reglas sociales y morales sobre ese valor central en torno a un Dios.

“Creazione di Adamo” es una pintura realizada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512 en la que se representa el pensamiento teocentrista predominante de la Edad Media en la que Dios se concebía como el valor máximo de la verdad. A lo cual añadir, que se sospecha que Miguel Angel en realidad dejó un mensaje subliminal en su obra, dejando entrever que “Dios” (envuelto en una túnica en forma de cerebro) no es más que producto de la imaginación del hombre, y que este debe su inteligencia a su propio cerebro. De ahí que se considere una obra símbolo del pensamiento renacentista.

Llegados al Renacimiento, una época plagada de descubrimientos(1), el teocentrismo cedió paso al antropocentrismo como cosmovisión heredera de la mentalidad predominante. Manera de entender el mundo según la cual la inteligencia y raciocinio del ser humano, y por tanto el ser humano en sí, se convierte en el valor principal de la existencia, y por tanto en máximo beneficiario por encima de cualquier otra cosa.(2) De esta manera, se pasa a contemplar al mismo como una autoridad moral irrebatible. Y se conciben el resto de “cosas”, así como los animales(3), la vida, la naturaleza, el universo, la ciencia, las artes, e incluso hasta “Dios”, a disposición de las necesidades e intereses del hombre.

Ya a mediados del siglo XX, con el conocimiento científico de la evolución y con el surgimiento de los movimientos ecologistas empieza a ganar peso la creencia de que el ser humano al ser otro proceso evolutivo “casual” más de la vida en el planeta a lo que este debe dedicarse es a salvaguardar aquellos elementos naturales que hacen posible la vida y heterogeneidad en La Tierra. De ello surge la creencia de que entidades abstractas como los ecosistemas o las especies son los valores realmente importantes en Ética, por encima incluso de los individuos de la especie humana(4). Y aunque el ecocentrismo sería la cosmovisión que establece estos parámetros supuestamente éticos (conversación de especies y ecosistemas), cabe destacar que esta concepción de valores siempre se ha desarrollado desde una óptica antropocentrista(5), considerándose al ser humano todavía como una autoridad moral por encima del resto de “cosas” cuyo objetivo es trabajar como “arquitecto” y “protector” del mundo o la naturaleza de la que él también mana.

Según la cosmovisión “ecocentrista” lo moralmente relevante sería úncamene salvaguardar las estructuras biologícas y minerales que permiten la permanencia del ecosistema junto a las distintas especies y elementos que lo conforman.

Existen otras cosmovisiones como el biocentrismo, el cual defiende/establece que lo verdaderamente importante es la vida en sí misma, o el egoismo moral, que afirma que lo único moralmente importante es nuestro propio yo.

Para el biocentrismo, todos los seres vivos tienen el mismo valor ético y por ende, derecho a existir y a desarrollarse con total libertad. Por ello, todo ser vivo, ya sean bacterias, protozoos, algas, hongos, plantas o animales, según esta cosmovisión merecen el mismo respeto moral. A lo dicho, sería interesante recalcar que esta concepción sobre la Ética se origina principalmente de pensares místicos, espirituales y religiosos(6), otorgando a la vida un valor intrínseco del que racionalmente carece y del que un poco más adelante comprenderemos el porqué.

Según el biocentrismo todo “ser vivo” debe de ser considerado y respetado, aun y cuando no todo ser vivo dispone de intereses (entre otros, del interés en ser considerado y respetado).

El egoísmo moral por otro lado, es el envanecimiento del egotismo más puro(7), y es claramente precursor de ideologías como el liberalismo, la cual incita al individuo a dedicar sus cualidades únicamente en su beneficio propio para llegar a lo más alto(8). El egoísmo moral dicta que la moral se debe exclusivamente a uno mismo como individuo y a sus propios intereses o preocupaciones. Visto de esta manera el resto de cosas e individuos tan solo disponen de valor instrumental.

“Egoismo moral”, o solamente “yo” importo.

Como podemos observar, toda cosmovisión es contraria a las otras, ya que cada y una de ella establece su sistema de valores según su particular parecer o conveniencia. Pero si en algo coinciden todas las que hasta ahora hemos visto, es que todas son arbitrarias y que ninguna de ellas se fundamente en la razón, sino en emociones o creencias.

 

Afortunadamente, gracias al largo historial de nuevas invenciones y revelaciones científicas que han ido surgiendo con el paso de los siglos hasta la actualidad (principalmente desde mediados del siglo pasado), ya es posible construir una cosmovisión desde la evidencia y la razón. Y así es como desde el campo del saber que constituye la filosofía, se ha podido constatar mediante datos empíricos(9), que todo aquel ser con subjetividad e intereses debería ser paciente moral.

Pero para llegar a comprender esta aseveración primero hemos de entender la relación entre subjetividad e intereses.

De manera sencilla podríamos afirmar que la subjetividad es la conciencia, que es a su vez lo que hace que “algo” sea “alguien”. Por ejemplo una piedra es algo, pero no es alguien, ya que una piedra, como objeto inerte e inanimado que es, carece de conciencia. Es por esto que una piedra no puede tener intereses. Es decir, a una piedra “le da igual” (no tiene interés en no)(10) romperse, desaparecer o caerse dentro de un rio porque simplemente no siente. O dicho de otra manera, no es nadie.

Por el contrario, un perro por ejemplo, sí dispone de subjetividad, ya que un perro sí tiene conciencia(9). Ni siquiera es solamente “algo vivo” como lo sería una planta (que tampoco tiene intereses), sino “alguien”. Es “alguien” porque puede sentir (sufrir y disfrutar), es decir, es sujeto de experiencias personales. Y por ende, el perro, a diferencia de la piedra (o la planta), sí que tiene interés en no ser dañado.

Una vez entendido el ligado inquebrantable entre subjetividad (sentir y por ende, ser “alguien”) e intereses (ser felices, no sufrir, comer, beber, etc), es cuando podemos entender racionalmente que es precisamente la capacidad de sentir (y no el mero hecho de estar vivos) lo que provee a todo individuo de un valor intrínseco(11). Y que a partir de este parámetro lógico, es donde es necesario establecer nuestro sistema de valores si realmente queremos alcanzar un mundo Ético donde nadie sea olvidado.

A lo dicho, cabe destacar que la cosmovisión que establece dicho parámetro se llama sensocentrismo, y esta simplemente dicta mediante las razones precedentemente expuestas, que todos quienes tenemos intereses (seres sintientes) (lo cual incluye a casi todos los animales)(12), y no solo los individuos de nuestra especie (antropocentrismo) o cosas que no los tienen (conceptos teológicos como la figura de un dios, entidades abstractas como las especies o los ecosistemas, las plantas, bacterias o hongos, los objetos inertes e inanimados, etc) podemos y debemos ser sujetos de consideración moral.

En definitiva podemos percibir que la estructura valorativa del sensocentrismo sería parecida a la del antropocentrismo, ya que lo que tiene en cuenta para establecer la consideración moral son los intereses de los individuos. Aunque a diferencia del antropocentrismo, que es arbitrario ya que discrimina a los individuos de cualquier otra especie que no sea el homo sapiens(13), el sensoncentrismo no discrimina, ya que manifiesta que cualquier ser que posea intereses por ende debe ser considerado. De esta manera, advertimos que el sensocentrismo es una extensión de la consideración moral hacía todos los seres sintientes (y hasta donde sabemos por el momento solo en el reino animal los hay)

Por último añadir, que el Veganismo (como estilo de vida) sería al Sensocentrismo, lo que el Humanismo es la Antropocentrismo. Es decir, la puesta en práctica de sus valores éticos en el día a día.


(1) De hecho, el descubrimiento por parte del mundo occidental de lo que en aquel entonces se llamó “nuevo mundo” (ni más ni menos que el continente Americano), se concibe como el comienzo del Renacimiento. A lo que además se le suman otros descubrimientos y cambios en áreas como la filosofía, la ciencia o el arte.

(2) Destacar que el cambio de pensar igualmente no fue total, ya que aunque la importancia moral del ser humano emergió, las creencias en base a la existencia de un Dios nunca han dejado de existir. Tampoco la exaltación moral sobre la figura de “el hombre” terminó con lo que teóricamente se pensaría que debería de haber ocurrido, dar fin a discriminaciones arbitrarias dentro de la misma especie como son la xenofobia, el racismo o al sexismo.

(3) Cabe destacar que durante el surgimiento del antropocentrismo la mayoría de sociedades humanas contemplaban al resto de animales como seres ajenos a la existencia del ser humano. Es decir, no se concebía al ser humano como una especie animal más, sino como algo único y diferente al resto de cosas. De hecho, no fue hasta el desvelamiento de la teoría de selección natural y la evolución de Darwin en el siglo XIX que se logra quebrar con esta concepción dual de la existencia entre el hombre y el resto de individuos.

(4) Por ejemplo, con el supuesto objetivo de “proteger” un ecosistema determinado o una especie en concreto, no se duda en llevar a cabo asesinatos masivos de los individuos de esas especies animales que son consideradas invasoras y dañinas para lo que se defiende. Aquí un ejemplo de política (antro)ecocentrista que ordena las ejecuciones en masa de indivuduos de distinas especies para conervar un ecosistema. Y aquí un ejemplo de matanza contra otros individuos para salvaguardar los genges de una especie.

(5) Para más detalles sobre esto recomiéndese la lectura del “Sobre el falso ecologismo” donde se analiza el tema en bastante mayor profundidad.

(6) Véase el Jainismo por ejemplo como uno de los umbrales espirituales más antiguos de dicha cosmovisión. Doctrina en la que se percibe a todo tipo de vida digna de respeto dentro de las posibilidades prácticas de cada uno.

(7) Destacar como curiosidad que la psicopatía como patología cognitiva es un precursor biológico-evolutivo que condiciona a los individuos que la padecen a seguir instintivamente un comportamiento que bien podría clasificarse dentro de dicha cosmovisión. Aunque la realidad es que estos individuos simplemente se deben a un comportamiento amoral.

(8) Debido a las distintas legislaciones sociales existentes en los distintos países del mundo, aunque para el liberal acatar dichas leyes no concuerde de su concepción propia de la moral, no tiene más remedio que respetarlas, de otra forma tendría que buscar otros destinos en los cuales hacer uso de su ambición no conlleve consecuencias legales negativas para su persona.

(9) Destacar la Declaración de Cambridge sobre la conciencia” de julio del 2012 en la que Philip Low en presencia de Stephen Hawking y otros científicos de gran magnitud en diferentes ramas de las neurociencias, aseguraron que la mayoría de animales también poseen conciencia.

(10) Entiéndase la analogía, ya que a una piedra tampoco le podría “no importar”, pues simplemente no dispone de capacidad para que le importe. Es decir, de sentir.

(11) El valor intrínseco es aquel que únicamente tenemos los individuos por ser capaces de percibir y sentir nuestra propia existencia. Este valor es el que a su vez nos provee de intereses. En esta entrada tratamos en mayor profundidad este concepto.

(12) Remarcamos “la mayoría de animales”, ya que según la ciencia existen animales como las esponjas de mar que no disponen de capacidad para sentir y que por lo tanto no son “alguien”, sino algo meramente vivo como lo son por ejemplo las plantas. Destacar que también existe debate sobre la posibilidad o no de sentir en otros grupos animales como los bivalvos, aunque ante tal incógnita lo más conveniente sería establecer “el principio de precaución” para no caer en un posible perjuicio sobre los mismos.

(13) Discriminación conocida como especismo antropocéntrico, la cual tiene únicamente en consideración los intereses del grupo preferencial configurado por los individuos de la especie humana.

(14) Lo cual no excluye (y de hecho ocurre), que el Veganismo también pueda practicarse bajo otras valoraciones éticas, como por ejemplo bajo el manto moral de un antropocentrismo benévolo con el resto de “especies inferiores”. En este caso, la práctica del Veganismo, más que una puesta en practica de la ética, se podría entender como una doctrina humana con sus propias pautas y normas establecidas, así como por ejemplo ocurre con el Cristianismo, el Hinduismo o el Budismo.

  • Excelente artículo, Karlos. En RV tengo fichadas 7 cosmovisiones: #teocentrismo #antropocentrismo #biocentrismo #ecocentrismo #egocentrismo #animalcentrismo 👉#sensocentrismo👈

    Existen al menos dos variantes dentro del antropocentrismo: una que tiene en cuenta los intereses de humanos y otra que tiene en cuenta a la especie humana. Ésta última parece estar a medio camino entre el teocentrismo y el antropocentrismo, y está asociada al rechazo del aborto.

    Saludos,
    David.

    • Gracias David, pues por el respeto que tengo hacía todo tu trabajo en RV realmente aprecio tus elogios hacía mi artículo.

  • Inma Eclipses

    Yo sería sensocentrista entonces

    • Eso lo racional y éticamente correcto.

    • Hola, Inma. De hecho hay personas que son sensocentristas, pero aún no practican el veganismo. Por ejemplo a quienes les cambia “el chip” y empiezan a hacer cambios hacia el veganismo. También son sensocentristas quienes defienden el respeto a los demás seres sintientes, pero por la razón que sea no se ven capaces de practicar el veganismo. Saludos.