Bakunin y el fracaso de su norma deontológica

Como ejemplo histórico de norma deontológica que empujó al fracaso a su propia causa (el triunfo de la revolución contra el poder político y económico de su momento) tenemos el caso de Mijaíl Bakunin (1814-1876), uno de los padres del pensamiento anarquista, quien trazó toda una línea teórica de pensamiento para el movimiento anarquista basada en un marco normativo deontologista, en la cual incluía y promovía como fundamento moral (imperativo categórico) renunciar al voto como posibilidad de cambio. Pues consideraba el mismo como una herramienta más de control del poder económico para engañar y satisfacer la sensación de elección de los ciudadanos, y por tanto contraria a sus principios.

“el despotismo gubernamental no es nunca tan temible y tan violento como cuando se apoya sobre la pretendida representación de la pseudo voluntad del pueblo”(1)

Mijaíl Bakunin, sobre el “derecho a voto”

De esta manera Bakunin instaba a sus seguidores anarquistas a no votar con tal de que fueran coherentes y afines a sus ideales y valores contrarios en subyugarse ante cualquier tipo de autoridad.

Bakunin

Bakunin dando una conferencia sobre Anarquismo

Una iniciativa que aunque sustentada en una reflexión veraz, resultó y sigue resultando negativa para el objetivo de acabar con el poder político y económico de su momento y del ahora. Pues mencionada norma (fundamento moral) todavía permanece vigente en la mayoría de movimientos anarquistas actuales, que suelen considerarse contrarios a ejercer el voto por esas mismas razones, sin atender a las consecuencias contraproducentes de dicha decisión (omisión).

Pues aunque el pretexto sea coherente y acorde al pensar anarquista según sus principios, elude el hecho de que el sistema tiene sus propios mecanismos de defensa ante la abstención, siendo la inacción del voto un aliciente para que los partidos conservadores y pro-sistema, que recibiendo siempre votos, se vean beneficiados ante mencionada decisión.

En definitiva, la abstención a no participar en el sufragio promovida por Bakunin, a pesar de sus buenas intenciones, resultó y sigue resultando “un tiro por la culata“, que además ilegitimó ideológicamente al movimiento anarquista para hacer un uso estratégico de esta herramienta brindada por el capital a la hora de dañarlo eficazmente desde dentro. Véase como ejemplo estratégico y clave la idea de “escaños en blanco“, que instan en hacer uso del voto para transformarlo en una herramienta de sabotaje y contraria a los intereses del sistema.


(1) 5 Mijail Bakunin, Étatisme et anarchie. OEuvres complètes, París, Champ libre, 1976, vol. IV, pág. 221. [Edición en español, Estatismo y anarquía, Utopía Libertaria, 2004.]