Falacias (III) Ancestros, la carne y su función evolutiva

No son pocas las veces que algún iluminado aparece de vez en cuando dándoselas de intelectual para defender el actual consumo de animales aludiendo al hecho de que existe una teoría, que indica que desde la última era glacial, gracias a que nuestros ancestros incorporaron una mayor cantidad de proteínas derivadas de la ingesta de carne de los animales que cazaban, y sobretodo carroñaban (hecho que eluden o desconocen), nuestros cerebros crecieron mucho más rápido de lo normal y que así es como nos volvimos más inteligentes.

ancestros

Excusa barata que nada tiene que ver con la situación actual. Pues mientras que nuestros ancestros comían no solo cadáveres, sino cualquier cosa que encontraran con tal de sobrevivir, nosotros lo hacemos por mero placer y capricho. Además, cabría destacar que nuestros ancestros no son precisamente un modelo moral a seguir, pues también cometían continuamente asesinatos sobre otros humanos, violaban e incluso practicaban el canibalismo. Por tanto, si las personas que tratan de justificar su consumo de carne aludiendo a lo que hacían nuestros ancestros cavernícolas fueran realmente imparciales, deberían también legitimar moralmente esas otras conductas gracias a las cueles hoy en día también estamos aquí. Pero obviamente no lo hacen, porque en realidad lo que se esconde detrás de dicho pretexto no es más que buscar una excusa que pueda justificar su actual consumo. Un consumo que si atendemos a la razón, a la evidencia y a la ética será siempre totalmente inexcusable.

Foto de “traslosmuros.com” de una vaca aterrorizada en el matadero justo antes de ser asesinada.

Por otro lado, cabe destacar que la evolución no es rectilínea, y el hecho de que para desarrollar unas características (en este caso cognitivas) hubiéramos tenido que actuar de una manera determinada en el pasado, no supone que a día de hoy tengamos que seguir actuando de la misma manera para conservar o aumentar esas características.

Pero si a pesar de explicarle esta obviedad a esa o esas personas que insisten en aludir a lo que supuestamente hacían nuestros ancestros con tal de justificar su demanda/consumo actual de animales siguen en sus trece con lo mismo, convendría quizás hacerles entender que su argumento en realidad es una falacia. Concretamente la falacia ad antiquitatem (o también conocida como apelación a la tradición), la cual se fundamenta en tratar de afirmar que si algo se ha llevando haciendo desde hace mucho tiempo, debe por tanto estar bien o ser verdadero. Lo cual obviamente es falso.

¿O acaso deberíamos debernos a la teología, y no a la ética o a la ciencia, porque los humanos siempre hemos seguido las pautas de alguna religión? ¿O acaso deberíamos dar el visto bueno a cualquier tradición donde se maltraten animales (ya sean humanos o no humanos) porque su práctica lleva cientos de años ejerciéndose? ¿O acaso deberíamos dejar de usar anticonceptivos en nuestras relaciones sexuales porque durante milenios no se usaron? Obviamente no, porque el hecho de que esas prácticas llevaran ejerciéndose o se hayan ejercido de un determinada manera durante mucho tiempo no dicta nada en lo referente a lo que hoy nosotros debamos hacer o dejar de hacer respecto a ese asunto. De la misma manera, lo que hicieran nuestros ancestros no puede ser un modelo inequívoco a imitar por haberse realizado durante mucho tiempo, y es por tanto necesario buscar razones más allá de ese anecdótico factor temporal que realmente puedan apoyar racionalmente nuestros argumentos.

Por otro lado, cabría destacar que diferentemente de la carne de los animales libres con la que se alimentaran puntualmente nuestros ancestros, la producción de carne actual nada tiene que ver con eso. Pues hoy en día la producción de animales destinados para obtener carne u otros productos animales es simplemente una aberración, ya no solo en lo referente a la evidente esclavitud y el sufrimiento continuo al que hemos sometido a esos individuos para cubrir un mero capricho gustativo, sino también en lo referente a la insalubridad del proceso de producción de ese producto que nos venden bajo el etiquetado de carne.

Producción en la que nos encontramos con animales confinados en espacios tan minúsculos sobre sus propios excrementos que al ser imposible la limpieza diaria del espacio donde se encuentran se opta por atiborrarles a base de antibióticos para que no enfermen (antibióticos que obviamente también acabará engullendo el consumidor a través de la carne que come)(1). Animales alimentados con piensos industriales de dudosa calidad y muchas veces compuestos incluso por partes de otros animales enfermos que han llegado a provocar consecuencias nefastas en la salud de los consumidores humanos, así como paso por ejemplo con el mediático caso de las “vacas locas”(2). Animales inyectados con hormonas de crecimiento con tal de acelerar y aumentar la producción para que el negocio de explotación se vuelve lo más rentable posible(3). Etc.

¿De verdad alguien en su sano juicio considera que comerse a esos animales le va a producir algún tipo de beneficio en favor de su capacidad intelectual?

Diferencias significativas de tamaño entre pollos de 1950 y 2008 debidos a procedimientos controvertibles de las industrias de explotación animal.

Ahora, una vez que ya hemos desacreditado esta falacia sobre la necesidad de seguir comiendo carne debido a su función evolutiva en el desarrollo de la inteligencia para nuestra especie desde distintos puntos, convendría además recordar que la misma no es más que una teoría, y no una verdad absoluta. Pues es que en adición, existen otros estudios ( y además más novedosas y mejor documentados ) a los que aunque no se les ha dado tanto eco, contrarían la misma.

Lo cuales explican que ese incremento de la masa encefálica que alcanzó nuestra especie, nada tiene que ver con el consumo proteína animal, sino con otros factores. Que a lo dicho y vista esa lógica, me pregunto yo porque leones, cocodrilos o tiburones por ejemplo, no se han vuelto los animales más inteligentes del planeta…

Por ejemplo, la teroía hasta ahora más fundamentada señala como hace aproximadamente unos 800.000 años gracias a la multiplicación de las copias adicionales en nuestra especie de un gen propio de los primates, denominado AMY1, que es esencial para producir la enzima amilasa en las glándulas salivares y esencial para la digestión eficiente del almidón, nos permitió incorporar en nuestras dietas todo tipo de raíces tales como tubérculos, semillas, patatas o ñames (altas en almidón), que ayudaron a desarrollar el crecimiento y la inteligencia del cerebro en nuestra especie. Pues mientras otros primates sólo disponen de dos copias de estos genes, los humanos modernos tenemos de media unos seis. Se conjetura que además se multiplicó el número de copias en un período de tiempo que coincide con la evidencia arqueológica del cocinado de alimentos, lo cual en su combinación, hizo a nuestros cerebros estar cada vez más hambrientos de glucosa (energia para el cerebro)(4).

Otra hipótesis bien reconocida en el mundo científico-académico, explica como la aceleración del crecimiento del cerebro no fue únicamente debido a la alimentación, sino al bipedismo y al desarrollo único en la forma de las manos de nuestra especie(5). En las que la independencia del pulgar respecto al resto de dedos permitió a nuestros ancestros hacer “pinza”, y con ello manipular a conveniencia los elementos de la tierra con gran capacidad de precisión. Este desarrollo de las manos como elemento operador implicó a su vez un mayor esfuerzo cognitivo e intelectual para entender aquellos objetos que manipulábamos y moldeábamos a nuestro antojo, y así es como las manos se volvieron un órgano multifuncional que empujó al desarrollo de nuestras capacidades cognitivas e intelectuales. En definitiva, las manos fueron el órgano que dieron la inteligencia al hombre, ya que obligaron a su cerebro a pensar mejor en como utilizarlas para vivir y alimentarse mejor.


(1) http://www.lavanguardia.com/vivo/ecologia/20161130/412269715749/antibioticos-ganaderia-salud-resistencia.html

(2) https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2002/06/21/piensos-causaron-vacas-locas-venden-galicia/0003_100000017007.htm / http://ecologismo.blogspot.com.es/2011/01/ganaderia-industrial-pienso-industrial.html

(3) http://www.dailymotion.com/video/x4zrmbs / “Producción de carne bovina”. DIGGINS. Ronald y Bundy; CLARENCE. / “Implantes hormonales. Agricultura de la américas” Volumen 30 Número 10. GUERRERO. / “Agentes anbólicos en los animales domésticos” HEITZMAN. / “Anabólico y hormonas en ceba de novillos” JARAMILLO, Iván.

(4) Karen Hardy, Jennie Brand-Miller, Katherine D. Brown, Mark G. Thomas, Les Copeland. The Importance of Dietary Carbohydrate in Human Evolution. The Quarterly Review of Biology, 2015; 90 (3): 251 DOI: 10.1086/682587 / Nathaniel Dominy PhD. and the True Human Diet. / The food we were born to eat: John McDougall at TEDxFremont / Dental calculus reveals potential respiratory irritants and ingestion of essential plant-based nutrients at Lower Palaeolithic Qesem Cave Israel  / Dental calculus reveals Mesolithic foragers in the Balkans consumed domesticated plant foods

(5) Relacion Entre Evolucion Del Cerebro Humano y de La Mano / Como el bipedismo y el desarrollo de nuestras manos ayudaron a desarrollar nuestra inteligencia. / La evolución de la mano


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